
El gobierno de Camagüey pidió a los ciudadanos hervir el agua de sus hogares para tomar, debido a su incapacidad para proveer el recurso más básico a la población: agua potable.
Dejando nuevamente la responsabilidad en manos de la población, las autoridades reconocieron una escasez de cloro gas y sulfato de alúmina, dos productos fundamentales para procesar agua potable, y pidieron a la población hervir el agua en sus hogares como medida “temporal”.
El anuncio ocurre en medio de una crisis que combina apagones prolongados, escasez de combustible y problemas sanitarios que siguen afectando a gran parte del país.
Daniel Fuentes Milanés, director provincial de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Camagüey, explicó que las dificultades energéticas empeoran la situación y obligan a recurrir a soluciones alternativas dentro de cada vivienda.
Entre las medidas planteadas aparece el uso de hipoclorito de sodio y filtros caseros para intentar mejorar la calidad del agua.
La recomendación, sin embargo, llega en un contexto complicado para muchas familias. Las autoridades piden hervir el agua, pero miles de personas pasan la mayor parte del día sin electricidad y también enfrentan escasez de gas licuado.
En numerosos hogares cocinar ya se ha convertido en un problema diario y muchas personas han tenido que recurrir al carbón, cuyo precio ha aumentado constantemente en el mercado informal.
Las autoridades farmacéuticas informaron que incrementarán la elaboración de hipoclorito de sodio al 1% para distribuirlo entre la población, explicó Damarys Guillén Luis, directora técnica de la Empresa Provincial de Farmacias y Ópticas de Camagüey.
“Se trata de un producto extemporáneo, cuya duración luego de elaborado en nuestras unidades es de treinta días, por eso no se recomienda almacenar. Se debe utilizar tres gotas por cada litro de agua para clorarla y esperar al menos diez minutos después de añadir el producto para comenzar a consumirla”, indicó.
La funcionaria también reconoció que existen dificultades con la disponibilidad de envases, por lo que las personas podrán acudir con sus propios recipientes para adquirir el producto.
Además indicó que “en estos momentos se dispensan dos frascos de treinta mililitros y en dependencia de la cobertura que podamos tener de hipoclorito podría llegarse hasta cuatro frascos por persona”.
El problema ocurre mientras millones de cubanos enfrentan dificultades para acceder regularmente a agua potable. Reportes recientes señalan que cerca de 2,7 millones de personas no cuentan con acceso estable al servicio y casi toda la población recibe el suministro de forma irregular.
A esto se suma que el sistema hidráulico trabaja con una capacidad limitada debido a la falta de combustible para mantener el bombeo.
La situación sanitaria aumenta la preocupación. En abril se reportaban entre 30 y 40 casos positivos diarios de hepatitis A en Camagüey, una enfermedad que puede transmitirse por agua y alimentos contaminados. Semanas después también se reconocieron casos en varias provincias del país.
Las enfermedades gastrointestinales representan un riesgo aún mayor en medio de las condiciones actuales.
La diarrea y la deshidratación pueden convertirse en situaciones graves cuando no existe acceso rápido a atención médica o medicamentos básicos, algo impensable en cualquier otro país del continente en situaciones normales.
Los niños pequeños son uno de los grupos más vulnerables porque pierden líquidos con mayor rapidez y complicaciones que en otros lugares pueden tratarse fácilmente pueden convertirse en emergencias serias.
La situación preocupa todavía más porque la escasez de medicamentos continúa afectando farmacias y hospitales. En muchos casos, productos básicos para tratar cuadros gastrointestinales, controlar la deshidratación o combatir infecciones son difíciles de conseguir.
Mientras tanto, los apagones siguen empeorando el escenario. La disponibilidad eléctrica nacional se mantiene muy por debajo de la demanda y varias provincias continúan registrando cortes que superan las 20 horas diarias
La combinación de falta de agua segura, interrupciones eléctricas y escasez de insumos médicos coloca a muchas familias en una situación cada vez más complicada y a los cubanos, especialmente niños, en un riesgo latente.

