
El Gobierno cubano volvió a presentar su promesa de apertura económica ante inversionistas extranjeros en medio de una crisis marcada por apagones, escasez de combustible, inflación y una emigración récord.
En una entrevista concedida a The National, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como El Cangrejo y sobrino nieto de Fidel Castro, junto al viceministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Carlos Méndez, defendieron las reformas impulsadas por La Habana y atribuyeron las dificultades económicas a las sanciones de Estados Unidos.
Sin embargo, las declaraciones llegan en un contexto donde persisten las dudas sobre la capacidad del modelo cubano para generar crecimiento y atraer capital de forma sostenida.
En la conversación, ambos funcionarios expusieron la estrategia económica del Gobierno cubano, defendieron las reformas en curso y señalaron que las restricciones impuestas por Washington constituyen el principal obstáculo para el desarrollo del país.
La entrevista marca la primera aparición pública de Raúl Castro ante medios nacionales e internacionales. Su participación ocurre en un contexto complejo para la Isla, caracterizado por apagones prolongados, dificultades en el abastecimiento de combustible y una situación económica que afecta la vida cotidiana de millones de cubanos.
Carlos Méndez sostuvo que Cuba atraviesa una etapa de transformaciones destinadas a crear un entorno más favorable para los negocios. Según explicó, el Gobierno ha ampliado el espacio para el emprendimiento privado y ha abierto nuevas oportunidades para el capital extranjero en sectores considerados estratégicos.
“Queremos que los cubanos que viven en EEUU y en otros países sepan que en Cuba tienen un espacio para invertir, para contribuir al desarrollo del país”, afirmó el viceministro.
Gobierno cubano apuesta por una economía más abierta
Durante la entrevista, Méndez insistió en que el objetivo no es privatizar la economía, sino aumentar la participación de actores privados y fomentar la interacción entre empresas estatales, inversionistas extranjeros y emprendimientos nacionales.
El funcionario reconoció que la burocracia ha frenado algunos proyectos y aseguró que las autoridades trabajan para agilizar los procesos de aprobación mediante mecanismos de ventanilla única y procedimientos alineados con estándares internacionales.
Asimismo, señaló que el sector privado tendrá un papel creciente en la gestión y explotación de determinados activos estatales. Según su explicación, el Gobierno busca construir una economía más dinámica sin modificar el sistema político vigente.
“Será una manera cubana de hacerlo”, respondió al ser consultado sobre posibles similitudes con modelos aplicados en países como Vietnam o China.
Las sanciones de EEUU centran el discurso oficial
Uno de los temas más recurrentes de la conversación fue el impacto de las sanciones estadounidenses. Méndez calificó el embargo como el principal freno para el crecimiento económico y afirmó que las medidas limitan tanto la llegada de inversiones como la capacidad de implementar cambios internos.
“El bloqueo económico, comercial y financiero de los EEUU es el principal obstáculo para el desarrollo de la economía cubana”, declaró.
Por su parte, El Cangrejo defendió la disposición de La Habana a mantener relaciones de respeto con Washington. En su intervención, aseguró que Cuba no representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense y reiteró que la vía del diálogo resulta más efectiva que la confrontación.
“Cuba no representa la más mínima amenaza a los intereses y a la seguridad nacional de los EEUU”, expresó.
Tanto Méndez como Raulito Castro aprovecharon la entrevista para enviar mensajes directos a empresarios estadounidenses y a la comunidad cubana radicada en el extranjero. Ambos insistieron en que existen oportunidades de negocio en sectores como turismo, minería, bienes raíces, banca y finanzas.
Aunque las autoridades insisten en que Cuba atraviesa una etapa de transformaciones, las promesas de apertura económica se enfrentan al escepticismo de muchos cubanos dentro y fuera de la Isla.
Tras décadas de control estatal sobre sectores estratégicos y cambios regulatorios frecuentes, la principal interrogante sigue siendo si el Gobierno está dispuesto a realizar reformas profundas o si la actual estrategia busca captar divisas sin modificar los pilares del sistema económico que ha llevado al país a su actual crisis.

