
Un periodista cubano de 74 años denunció que un establecimiento privado ubicado en la carretera de Camajuaní, en Santa Clara, rechazó 500 pesos en billetes de cinco cuando intentó comprar diez panes, pese a que ese dinero había sido entregado por un banco como parte del pago de su pensión.
El jubilado reseñó en el perfil del periódico oficialista Trabajadores que recibe 3.653 pesos mensuales después de 45 años de trabajo. Al acudir a cobrar, la entidad bancaria le entregó 1.000 pesos en 200 billetes de cinco, una denominación que numerosos comercios y proveedores evitan recibir.
Intentó comprar alimentos durante un apagón
Tras separar una parte del dinero para adquirir carbón, el hombre llevó 100 billetes al negocio 24.7, identificado con el lema “Del horno a la mesa”. Su objetivo era comprar pan para preparar el almuerzo junto con una lata de carne en conserva.
La familia llevaba casi 24 horas sin electricidad. Los equipos de refrigeración estaban vacíos y el carbón todavía no había sido recogido, por lo que el pan representaba una de las pocas opciones disponibles para alimentarse.
El denunciante explicó a las empleadas que su esposa, de 78 años, es diabética y no podía permanecer mucho tiempo en ayunas. Sin embargo, el establecimiento mantuvo su negativa a recibir los billetes.
Según su relato, una trabajadora respondió que el negocio era privado y que su propietario podía decidir qué dinero aceptar. Otra le señaló que él también pudo haberse negado a recibir esos billetes en el banco.
Queja ante las autoridades de Santa Clara
El jubilado presentó una reclamación ante la oficina de atención a la población de la Asamblea Municipal del Poder Popular. Allí le indicaron que inspectores acudirían al comercio para revisar el caso.
Después de esperar cerca de dos horas, llegaron dos mujeres que no se identificaron al inicio. La falta de información generó una discusión, pues el denunciante creyó que se trataba de empleadas del establecimiento.
La propietaria del negocio aseguró que había ordenado aceptar esos pagos cuando procedieran de personas vulnerables. No obstante, afirmó que las trabajadoras presentes desconocían esa instrucción y sostuvo que cualquier sanción interna correspondía a su administración.
Mayoristas también rechazan billetes pequeños
La dueña añadió que sus proveedores mayoristas tampoco aceptan billetes de baja denominación. Esa explicación refleja una cadena de rechazo en la que el efectivo conserva valor legal, pero pierde utilidad práctica para consumidores y comerciantes.
El jubilado consideró que los adultos mayores son los principales perjudicados, pues reciben sus pensiones en billetes que después encuentran dificultades para utilizar y deben completar trámites prolongados para presentar una queja.
Tras más de tres horas de gestiones, la propietaria le preguntó cuántos panes necesitaba. La respuesta de una empleada cerró el episodio: el producto ya se había agotado.

