
La experiencia de una cubana que regresó a la isla después de un año y decidió alquilar un automóvil para viajar desde La Habana hasta Cienfuegos volvió a poner en evidencia las dificultades que supone desplazarse por Cuba, donde la falta de combustible, el deterioro de los vehículos y los elevados costos hacen que tener o rentar un auto sea una opción cada vez menos accesible.
La joven, identificada en TikTok como @yuyudecuba, explicó que inicialmente evaluó contratar un servicio de transporte privado desde el aeropuerto hasta Cienfuegos.
Sin embargo, el precio rondaba los 450 dólares por un solo traslado, por lo que optó por alquilar un vehículo durante tres días por 320 dólares, una alternativa que, según contó, resultaba más económica.
Sin embargo, el alquiler tuvo sus propios problemas, también serios, que dejaron al descubierto la inutilidad de poseer un automóvil en Cuba, incluso si es rentado.
La usuaria denunció que el automóvil fue entregado con aproximadamente la mitad del combustible que debía tener y que, al día siguiente, presentó fallas mecánicas, por lo que tuvo que acudir nuevamente a la agencia para solicitar un cambio de vehículo.
La situación refleja las dificultades que enfrenta el parque automotor cubano. La escasez de piezas de repuesto, neumáticos y otros componentes básicos ha provocado que numerosos vehículos permanezcan fuera de servicio durante largos períodos.
Incluso quienes logran adquirir un automóvil deben afrontar el alto costo de su mantenimiento en un mercado donde conseguir una goma o una refacción puede convertirse en una tarea casi imposible.
A ello se suma la crisis de combustible que atraviesa el país. Desde finales de 2025, la reducción de los suministros de petróleo procedentes de Venezuela y la suspensión de envíos desde México agravaron la escasez de gasolina, obligando al Gobierno a limitar su distribución.
El propio Miguel Díaz-Canel reconoció meses atrás que el país carecía de combustible para cubrir la mayoría de sus necesidades. Aunque los vehículos destinados al turismo cuentan con estaciones de servicio asignadas y una cuota diaria de combustible, el resto de la población enfrenta una realidad muy diferente.
En el mercado informal, los precios de la gasolina alcanzan varias veces el valor oficial, lo que convierte el uso cotidiano de un automóvil en un gasto inalcanzable para la mayoría de los cubanos, cuyos salarios están muy por debajo del costo de mantener un vehículo.
Esta situación obliga a buena parte de la población a depender del transporte público, que también opera con graves limitaciones. La escasez de combustible ha provocado la reducción de rutas, cancelaciones frecuentes y restricciones para los viajes interprovinciales.
En varios momentos de la crisis, las autoridades han priorizado esos traslados para casos considerados esenciales, mientras muchos pasajeros deben esperar durante días para conseguir un asiento o recurrir a transportistas privados con tarifas muy superiores a sus posibilidades económicas.
En ese contexto, el testimonio de la creadora de contenido muestra que incluso quienes llegan desde el extranjero con recursos para alquilar un vehículo enfrentan retrasos, problemas mecánicos y dificultades para abastecerse de combustible.
Para la mayoría de los residentes en la isla, sin embargo, poseer un automóvil se ha convertido en una opción difícil de sostener debido al elevado costo de mantenerlo, la falta de repuestos y una crisis energética que continúa afectando tanto al transporte privado como al público.

