
Un potente terremoto sacudió este viernes 17 de julio el sur de México, Guatemala y El Salvador, provocando evacuaciones preventivas y activando una amenaza de tsunami para sectores de la costa del Pacífico cercanos al epicentro. Hasta los primeros reportes, no se habían confirmado muertes ni daños graves.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estableció la magnitud en 7,3, después de calcularla inicialmente en 7,4. El Servicio Sismológico Nacional de México mantuvo una medición de 7,4.
Según el USGS, el epicentro estuvo ubicado 48 kilómetros al suroeste de Aquiles Serdán, cerca de la costa de Chiapas y de la frontera con Guatemala. El organismo calculó una profundidad de 15 kilómetros.
Las autoridades mexicanas situaron el movimiento a 135 kilómetros al suroeste de Ciudad Hidalgo y a una profundidad de 10 kilómetros. El terremoto ocurrió alrededor de las 8:48 de la mañana, hora local.
Autoridades activan advertencia marítima
El Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos advirtió que podían producirse olas peligrosas en costas situadas dentro de un radio de 300 kilómetros desde el epicentro. Las variaciones previstas oscilaban entre 0,3 y un metro sobre el nivel habitual de la marea.
La advertencia incluía áreas costeras de México y Guatemala. La Secretaría de Marina mexicana consideró que el incremento del nivel del mar no superaría el medio metro, pero recomendó mantener a la población alejada de las playas.
Las autoridades pidieron evitar las zonas costeras durante al menos seis horas como medida preventiva. Equipos de emergencia comenzaron a vigilar comunidades cercanas al océano y posibles cambios en el comportamiento del mar.
Después del movimiento principal se registraron al menos cinco réplicas con magnitudes de entre 5,1 y 6. Algunas fueron percibidas en México, Guatemala y El Salvador.
Evacuaciones y monitoreo de posibles daños
En Tapachula, una de las principales ciudades mexicanas próximas a la frontera, trabajadores y residentes abandonaron hospitales, oficinas y viviendas cuando el movimiento comenzó a intensificarse.
El sismo también se percibió en Oaxaca, Tabasco, Campeche y algunos sectores de Ciudad de México. La alerta sísmica no se activó en la capital porque la energía detectada no alcanzó los niveles establecidos para emitir la alarma.
En Guatemala, numerosos residentes salieron a las calles mientras edificios públicos aplicaban sus protocolos de evacuación. El movimiento generó escenas similares en El Salvador, donde también fueron desalojadas varias instalaciones.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, informó que los reportes iniciales no mostraban daños importantes. Protección Civil mantuvo recorridos de inspección ante posibles afectaciones estructurales y nuevas réplicas.

