
El activista Luis Manuel Otero Alcántara relató a Martí Noticias cómo fueron sus últimos días en Cuba antes de ser obligado a exiliarse a Estados Unidos, país al que logró ingresar gracias a un parole humanitario.
Dos días antes de cumplir una sentencia de cinco años de prisión por participar en las protestas masivas del 11 de julio de 2021, el fundador del Movimiento San Isidro fue aislado en una vivienda cercana a Guanabo, La Habana, donde estuvo bajo la vigilancia de la Seguridad del Estado.
“Yo estaba preso todavía. Simplemente me estaban llevando para otro sitio”, afirmó ayer lunes en la entrevista consultada por Periódico Cubano. Según su relato, lo condujeron a la vivienda mientras se completaban los trámites del parole otorgado por EEUU.
Durante ese periodo pudo conversar vía telefónica con algunos familiares y amigos, pero todas las llamadas fueron grabadas y cada movimiento permaneció bajo supervisión.
Otero Alcántara dijo que las imágenes obtenidas por los agentes podían ser utilizadas para desacreditarlo o construir una versión oficial sobre su salida. Sin embargo, restó importancia a esa posibilidad.

“A mí me encantan las cámaras. Usarlo en mi contra depende de la percepción de nosotros, los que estamos construyendo narrativas”, indicó. Asimismo, agregó que los oficiales aprovecharon esos días para evaluar su estado emocional, conocer sus planes y medir hasta dónde estaba dispuesto a negociar.
Otero Alcántar mencionó que, desde el comienzo de su encarcelamiento, las autoridades le habían advertido que no volvería a caminar libremente por las calles de Cuba. La única opción ofrecida para abandonar la prisión, aseguró, fue aceptar el exilio.
El artista decidió viajar a EEUU por la cercanía con la Isla y porque allí reside parte de su familia. A su juicio, el régimen entendía que no podía mantenerlo indefinidamente aislado debido a la presión internacional y a las gestiones ante organismos internacionales.
Su salida no representó una liberación plena, sino una expulsión que puso fin a su estancia en una cárcel cubana y abrió una nueva etapa de activismo fuera del país.
Durante la entrevista, Otero Alcántara explicó que la pintura fue su principal recurso para resistir los años de prisión. Continuó creando pese al aislamiento y a la confiscación de parte de sus obras.
“Si me quitaban todas las pinturas, por lo menos 20 personas habían cambiado con las obras que hicimos en la prisión”, relató sobre el impacto de su trabajo entre otros reclusos. Preguntado por qué las autoridades le permitieron seguir pintando y sacar gran parte de las piezas, respondió: “Porque me moría y no me querían muerto”.
El activista dedicó parte de sus declaraciones a reclamar la libertad del rapero Maykel Castillo Pérez, conocido como El Osorbo, y acusó al gobierno cubano de utilizar a los presos políticos como fichas de negociación.
También afirmó que continuará desarrollando su trabajo creativo y político desde el exilio, con énfasis en mantener la atención internacional sobre la represión en Cuba y reclamar la excarcelación de quienes permanecen detenidos por motivos políticos.
“Vamos a seguir trabajando y no vamos a perder un minuto, porque un minuto que perdamos es un minuto más de dictadura”, dijo. Sobre el futuro del país, evitó hablar de un desenlace inmediato. “Yo no creo que haya un final. Yo creo que hay una transición, y las transiciones son hacia una evolución”, señaló.
Añadió que, durante su encarcelamiento, otros reclusos hablaban sobre una eventual acción militar estadounidense contra el régimen cubano. “La gente quiere que pase algo. La gente está loca porque pase algo”, concluyó.

