
Una maestra cubana fue arrestada en el suroeste de Miami-Dade acusada de agredir a un niño de dos años dentro de un salón de clases de la Lincoln-Martí Schools and Childcare Centers, informó Telemundo 51.
Periódico Cubano confirmó que el incidente quedó registrado por las cámaras de seguridad del centro y terminó con el despido inmediato de la empleada, identificada como Beatriz Gómez Hurtado, de 53 años y residente de Homestead.
La mujer trabajaba en la sede de Lincoln-Martí ubicada en el 15198 SW 288th Street. La Oficina del Sheriff de Miami-Dade le imputó un cargo de abuso infantil sin causar lesiones corporales graves.
Según el reporte de arresto, el episodio comenzó alrededor de las 10:00 a.m., cuando el menor estaba teniendo una rabieta y se acostó en el suelo del aula. La maestra presuntamente lo levantó sujetándolo por una muñeca y lo puso de pie.
A continuación, de acuerdo con la versión de los investigadores, Gómez Hurtado colocó ambas manos alrededor del cuello y el rostro del pequeño y lo sacudió de un lado a otro varias veces. Después lo sentó en una silla como medida disciplinaria.
El menor terminó con una marca visible en el lado derecho del cuello y una contusión en la mejilla izquierda. Las imágenes captadas por el sistema de videovigilancia del aula permitieron reconstruir lo sucedido.
Escuela despidió a la maestra tras revisar las cámaras
Un trabajador del centro observó las lesiones y notificó a la directora. Tras revisar las grabaciones, la administración retiró a Gómez Hurtado del aula, puso fin a su relación laboral y comunicó lo ocurrido a la familia del niño y a las autoridades.
Lincoln-Martí Community Agency manifestó estar “profundamente entristecida y preocupada” por lo ocurrido y destacó que las cámaras permitieron detectar rápidamente la conducta denunciada y adoptar medidas.
Gómez Hurtado salió bajo fianza
Gómez Hurtado compareció ante una jueza, quien estableció una fianza de 5.000 dólares y ordenó que permanezca alejada tanto del niño como del centro educativo. Posteriormente, salió del Turner Guilford Knight Correctional Center tras pagar la cantidad establecida.
La mujer no respondió las preguntas de los periodistas cuando abandonó la cárcel. Un hombre que la acompañaba se limitó a decir que no había comentarios sobre el caso.
En Florida, el abuso infantil intencional o consciente sin causar lesiones corporales graves, discapacidad permanente o desfiguración se considera una felonía de tercer grado, según la Sección 827.03(2)(c) de los Estatutos estatales.
La condena puede implicar hasta cinco años de prisión, cinco años de libertad condicional y una multa máxima de 5.000 dólares, además de otras sanciones.
El acusado puede enfrentar consecuencias adicionales, como antecedentes permanentes por delito grave, pérdida de determinados derechos civiles, incluido el derecho a poseer armas, e intervención del Departamento de Niños y Familias, con posibles restricciones sobre custodia o patria potestad.

