
Los solicitantes de visas estadounidenses enfrentan cambios recientes en el proceso consular, por lo que es importante revisar con atención dónde y cómo presentar la solicitud.
Desde julio, el Departamento de Estado modificó las reglas para determinar el lugar donde deben entrevistarse los solicitantes y también puso en marcha un programa piloto para agilizar algunas citas.
En este escenario, el excónsul estadounidense Brent Hanson explicó a Vive USA cuáles son los aspectos que suelen revisar los funcionarios durante una entrevista para una visa de turista y qué pueden hacer los solicitantes para evitar errores.
Su principal recomendación es no intentar memorizar respuestas, sino demostrar de forma clara que el viaje será temporal y que existen razones concretas para regresar al país de residencia.
La entrevista comienza antes de que el solicitante llegue a la ventanilla. El funcionario consular revisa la información registrada en el formulario DS-160 y utiliza esos datos para orientar las preguntas.
El Departamento de Estado exige que este documento sea completado electrónicamente y advierte que cualquier error o información incompleta puede provocar correcciones e incluso la necesidad de reprogramar la entrevista.
Hanson recomienda prepararse especialmente para cuatro áreas. La primera es el motivo del viaje. El solicitante debe poder explicar a dónde irá, qué actividades realizará, cuánto tiempo permanecerá en Estados Unidos y, si corresponde, a quién visitará. Las respuestas deben coincidir con lo declarado en el DS-160.
La segunda corresponde a los vínculos que mantiene fuera de EEUU. El oficial puede preguntar dónde vive la persona, con quién reside, si tiene familiares en el país norteamericano y quién permanece en su lugar de origen. Para el exfuncionario, estos datos ayudan a establecer si existen motivos suficientes para regresar.
La situación económica constituye otro punto importante. Preguntas sobre el empleo, antigüedad laboral, funciones, ingresos, ahorros y quién financiará el viaje permiten evaluar si el solicitante cuenta con recursos para cubrir su estancia. Hanson aconseja conocer bien estos datos y responderlos sin exageraciones.
El historial migratorio también puede ser revisado. Los viajes anteriores a este u otros países pueden formar parte de las preguntas, especialmente para determinar si el solicitante ha respetado las condiciones de sus visitas anteriores.
El especialista señala que las entrevistas suelen ser breves. En muchos casos duran apenas unos minutos y pueden resolverse después de unas pocas preguntas. Por eso considera importante llegar preparado para explicar rápidamente la situación personal, laboral, familiar y económica.
Los cambios implementados durante julio también hacen relevante solicitar la visa en el lugar adecuado. Desde el 15 de julio, el Departamento de Estado estableció que, como regla general, los solicitantes de visas no inmigrantes deben programar su entrevista en el país de nacionalidad o residencia. Presentarse en un tercer país puede dificultar la obtención del documento.
Además, desde el 22 de julio funciona en determinados consulados un programa piloto que permite solicitar citas aceleradas para algunas visas B, aunque requiere pagar una tarifa adicional de 750 dólares y está sujeto a disponibilidad.
Otro cambio relevante es que las exenciones de entrevista son más limitadas que antes. Desde octubre de 2025, la mayoría de los solicitantes de visas no inmigrantes necesitan una entrevista presencial, con excepciones específicas, entre ellas determinadas renovaciones de visas B dentro de los 12 meses posteriores a su vencimiento.
Por ello, el consejo central de Hanson es mantener la calma y responder con honestidad. No es necesario hablar inglés para solicitar una visa de turista, las entrevistas pueden realizarse en español en países de habla hispana. Lo importante es que las respuestas sean claras, consistentes con el DS-160 y capaces de demostrar que el viaje previsto es temporal.

