
El tradicional gesto de depositar monedas durante una misa comienza a transformarse en Italia. El Vaticano y varias iglesias del país incorporaron terminales de pago electrónico que permiten a los fieles realizar donaciones con tarjetas, teléfonos móviles y otros dispositivos digitales.
La medida responde a un cambio en los hábitos de pago de la población. Cada vez más personas utilizan sistemas electrónicos para sus compras diarias y llegan a los templos sin dinero en efectivo, una situación que la Iglesia busca enfrentar con nuevas herramientas tecnológicas.
Según la agencia italiana ANSA, algunos templos ya cuentan con dispositivos que permiten realizar aportes digitales y ofrecer información a los visitantes en varios idiomas, especialmente en iglesias con gran presencia de turistas.
La Iglesia adapta una tradición centenaria a la era digital
Durante siglos, las colectas religiosas dependieron de monedas y billetes depositados en alcancías o bandejas durante las celebraciones. Ahora, los sistemas de pago sin contacto permiten completar una donación acercando una tarjeta bancaria, un teléfono inteligente o un reloj con tecnología NFC.
La implementación no significa la desaparición del efectivo. En lugares como la Basílica de San Pedro todavía existen espacios tradicionales para las ofrendas y las intenciones de misa. Los terminales funcionan como una alternativa para quienes prefieren utilizar medios digitales.
Uno de los casos más destacados se encuentra en la Basílica Papal de Santa María la Mayor, en Roma. Allí fue instalado un dispositivo que, además de recibir donaciones, funciona como una herramienta informativa para los visitantes.
Los templos italianos buscan atraer a una nueva generación de fieles
La Conferencia Episcopal Italiana (CEI) también ha impulsado iniciativas para ampliar el uso de terminales POS en parroquias. Estos equipos permiten aceptar pagos con tarjetas de débito, crédito, billeteras digitales y dispositivos inteligentes.
El objetivo es facilitar las contribuciones, especialmente en iglesias ubicadas en zonas turísticas donde llegan visitantes de distintos países. Algunos proyectos contemplan instalar estos sistemas en decenas de templos italianos.
La modernización ocurre en un contexto donde el dinero físico pierde presencia frente a las operaciones digitales. La Iglesia considera que estas herramientas pueden agilizar las donaciones y facilitar su administración.
El cambio genera sorpresa y críticas en redes sociales
La llegada de las limosnas digitales también abrió un debate entre usuarios de redes sociales. Algunos reaccionaron con humor ante la posibilidad de pagar durante una misa con tarjeta, mientras otros cuestionaron la decisión y expresaron rechazo hacia la medida.
Entre los comentarios publicados aparecieron bromas sobre una futura “tarifa” para las donaciones, además de críticas dirigidas a la gestión económica de la Iglesia. Otros usuarios consideraron que se trata simplemente de una adaptación a la realidad tecnológica actual.
Las autoridades religiosas sostienen que los nuevos sistemas no sustituyen la tradición de ayudar mediante una ofrenda, sino que ofrecen otra forma de colaboración en una época marcada por la reducción del uso del efectivo.
El llamado Óbolo de San Pedro, destinado a apoyar la misión del papa y obras de ayuda, también cuenta con canales digitales para recibir aportaciones, como parte de la transformación tecnológica de las donaciones religiosas.
