
La producción de café en Villa Clara enfrenta nuevas dificultades debido a la falta de combustible que afecta desde abril a la Torrefactora Manuel Ascunce Domenech, una de las principales plantas procesadoras de la provincia.
La entidad acumula más de cuatro meses sin recibir petróleo o gasolina de manera regular, según declaró su director José Raúl Arias Díaz a la estatal Agencia Cubana de Noticias.
La escasez de diésel ha obligado a la empresa a buscar alternativas para mantener procesos esenciales como el tueste y la molienda, operaciones que dependen del suministro energético para funcionar con normalidad.
Una industria obligada a depender de soluciones improvisadas
La situación de la Torrefactora Manuel Ascunce Domenech ocurre mientras el café continúa siendo uno de los productos de alta demanda entre los consumidores cubanos. Sin embargo, la información oficial sobre la planta no precisa qué volumen de su producción final está destinado al abastecimiento directo de la población ni cómo se distribuyen actualmente sus entregas.
La falta de detalles sobre el destino del café procesado contrasta con las dificultades que enfrentan los consumidores en la isla para acceder de forma estable a este producto. En los últimos años, el café ha sido incluido dentro de los productos distribuidos mediante mecanismos estatales de abastecimiento, aunque con cantidades limitadas y frecuentes problemas de disponibilidad.
Una producción marcada por la dependencia de recursos externos
El problema de la torrefactora no se limita al combustible. La industria cafetalera cubana arrastra dificultades relacionadas con la producción agrícola, el suministro de insumos y la capacidad industrial para garantizar una oferta estable.
La planta de Villa Clara logró reportar ganancias durante el primer semestre de 2026, pero esos resultados económicos no permiten determinar si existe una recuperación equivalente en la disponibilidad del producto para los consumidores.
La diferencia entre los indicadores financieros de una empresa estatal y la realidad del abastecimiento interno se convierte en uno de los principales puntos de debate alrededor de la producción de alimentos en Cuba.
El café cubano enfrenta una cadena de problemas
La falta de combustible para procesar el café representa una etapa más dentro de una cadena de dificultades que comienza en el campo y llega hasta los consumidores. La producción depende de la disponibilidad de recursos agrícolas, transporte, energía y capacidad industrial.
Mientras la empresa analiza alternativas como los sistemas fotovoltaicos para reducir su dependencia energética, los consumidores continúan esperando mayor estabilidad en la oferta de un producto considerado parte de la vida cotidiana de muchas familias cubanas.
El caso de la Torrefactora Manuel Ascunce Domenech muestra cómo las limitaciones de combustible pueden afectar no solo la actividad de una fábrica, sino también la posibilidad de garantizar productos básicos en un mercado con una demanda sostenida.
