
La antigua base naval Roosevelt Roads, ubicada en Ceiba, Puerto Rico, recuperó protagonismo dentro de la estrategia militar de Estados Unidos en el Caribe con el despliegue de aeronaves, tropas y unidades de respuesta rápida en medio del aumento de las tensiones con el régimen cubano.
Las operaciones, que incluyen vuelos nocturnos y ejercicios militares, han generado preocupación entre residentes de la zona.
De acuerdo con un reporte del diario español El Mundo, la actividad militar en las instalaciones se mantiene desde el inicio del verano y ocurre incluso durante la noche. Habitantes de Ceiba aseguran que los movimientos aéreos afectan temporalmente la dinámica del área.
“Prenden los aviones casi todos los días, incluso por la noche. Parece que es para tenerlos listos para combate”, afirmó Manuel Martínez, residente del municipio, citado por el medio español.
Roosevelt Roads vuelve a funcionar tras más de 20 años de cierre
La instalación militar fue una de las principales bases navales estadounidenses en el Caribe hasta que cerró sus operaciones en 2004, después de años de protestas por los ejercicios militares realizados en la isla de Vieques.
Desde finales de 2025, Washington comenzó a recuperar parte de su infraestructura como punto logístico regional. El proceso incluyó mejoras en sus sistemas eléctricos con una inversión estimada de 79 millones de dólares.
La base cuenta con una amplia zona costera, hangares y una pista preparada para recibir aeronaves militares de gran tamaño. Su posición geográfica facilita operaciones hacia Cuba, Venezuela, República Dominicana y otros territorios del Caribe.
Un análisis de la Universidad de Navarra señaló que aeronaves como los F-35, P-8 Poseidon y C-17 Globemaster han utilizado estas instalaciones dentro del dispositivo militar estadounidense en la región.
Más de 8.100 militares participan en ejercicios en Puerto Rico
La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González Colón, confirmó que más de 8.100 militares estadounidenses participarían en maniobras desarrolladas entre mayo y agosto de 2026.
Según la mandataria, los ejercicios tenían un carácter principalmente logístico y no incluían el uso de armamento. Sin embargo, la presencia de unidades especializadas en respuesta rápida generó atención entre analistas y habitantes locales.
El 17 de junio, integrantes de la 24ª Unidad Expedicionaria de Marines realizaron entrenamientos nocturnos en Roosevelt Roads. Imágenes difundidas por el Comando Sur mostraron a efectivos abordando aeronaves V-22 Osprey con equipamiento táctico.
La unidad cuenta con más de 1.300 marines y marineros capacitados para misiones como evacuaciones, protección diplomática y recuperación de personal.
Cuba aparece como punto de atención en el nuevo escenario regional
La recuperación de Roosevelt Roads comenzó vinculada a la Operación Lanza del Sur, una iniciativa del Comando Sur enfocada en combatir rutas del narcotráfico y responder ante actores considerados amenazas por Washington.
La base también tuvo relevancia durante las acciones estadounidenses contra el gobierno venezolano de Nicolás Maduro y mantuvo actividad después de la captura del dirigente venezolano en enero de 2026.
Con el nuevo escenario regional, Cuba pasó a ocupar un lugar destacado dentro de las preocupaciones estratégicas estadounidenses. En junio, unidades militares realizaron entrenamientos desde el buque anfibio USS Fort Lauderdale en zonas cercanas al territorio cubano.
Hasta ahora, la presencia militar no representa una confirmación de una operación contra Cuba. Washington no ha anunciado una orden de ataque ni un plan público de intervención.
El secretario de Defensa Pete Hegseth afirmó durante una visita a la base naval de Guantánamo que Estados Unidos respondería si Cuba adquiría armamento capaz de amenazar instalaciones estadounidenses.
Desde La Habana, Bruno Rodríguez negó que Cuba constituya un peligro para la seguridad de Estados Unidos y advirtió que una agresión tendría consecuencias “desastrosas”. Miguel Díaz-Canel aseguró que el país mantendría una “resistencia inexpugnable”.
El aumento de la actividad militar ocurre mientras Cuba enfrenta una crisis económica y energética, además de nuevas presiones diplomáticas y sanciones estadounidenses.
En Puerto Rico, el regreso de las operaciones militares reavivó críticas de grupos civiles e independentistas que recuerdan los impactos ambientales y sociales de las antiguas prácticas militares en Vieques.
Durante febrero se realizaron protestas frente a instalaciones castrenses, mientras el gobierno puertorriqueño avanzó en acuerdos con la Marina estadounidense para facilitar el uso logístico de Roosevelt Roads, Ramey y Muñiz.
La antigua base de Ceiba vuelve así a ocupar un papel estratégico para Washington en el Caribe. Su capacidad para recibir tropas, aeronaves y equipos pesados reduce los tiempos de respuesta militar en la región, aunque todavía no está definido cuánto tiempo permanecerán los efectivos desplegados ni si la actividad continuará después de agosto.
