
Los restaurantes de Florida deben informar de manera más clara cualquier cargo adicional obligatorio incluido en sus facturas antes de que los consumidores realicen sus pedidos, según una medida establecida por la ley estatal SB 606, que entró en vigor el 1 de julio de este año y afecta a establecimientos de todo el estado, incluidos los ubicados en Miami, Miami Beach y otras zonas turísticas del sur.
La normativa exige que los negocios revelen previamente los llamados recargos operativos obligatorios, indicando tanto el monto o porcentaje aplicado como la razón del cobro. Los restaurantes que incumplan podrían recibir multas de hasta 1.000 dólares por cada infracción y enfrentar consecuencias adicionales relacionadas con sus licencias comerciales.
La regulación busca evitar que los clientes descubran aumentos inesperados al momento de recibir la cuenta, especialmente en establecimientos que aplican cargos automáticos por servicio, operación u otros conceptos.
¿Dónde deben aparecer los nuevos avisos?
La ley SB 606 establece que la información sobre los recargos debe estar disponible en todos los espacios donde el restaurante presenta sus precios al consumidor, como menús impresos, sitios web oficiales, aplicaciones propias de pedidos y plataformas digitales de comida.
Además, la explicación del cargo debe utilizar un tamaño de letra igual o superior al empleado para describir los platos del menú. La norma busca impedir que los recargos aparezcan en letras pequeñas o en lugares difíciles de encontrar. La supervisión se encuentra a cargo de la División de Hoteles y Restaurantes del Departamento de Regulación Comercial y Profesional de Florida (DBPR).

La ley no elimina los recargos de los restaurantes
La nueva regulación no prohíbe que los restaurantes agreguen cargos adicionales ni establece un límite general sobre cuánto pueden cobrar por estos conceptos. Los negocios todavía podrán aplicar cargos por servicio, costos operativos u otros recargos, siempre que informen al consumidor antes de realizar la compra.
El objetivo principal es que los clientes conozcan el precio real de su consumo antes de ordenar y puedan decidir si aceptan las condiciones del establecimiento. La medida podría tener especial impacto en zonas turísticas como Miami Beach, donde algunos restaurantes incorporan automáticamente cargos por servicio en las facturas finales.
Restaurantes ajustan sus menús y sistemas de cobro
Algunos restaurantes optaron por incluir todos sus costos dentro del precio final de cada plato. Otros mantienen los recargos separados para conservar precios base más bajos en plataformas como Google, Yelp, Uber Eats y DoorDash.
Los propietarios señalan que incluir todos los costos directamente en los precios podría hacer que sus productos parezcan más caros frente a la competencia. Sin embargo, separar los cargos puede generar rechazo entre consumidores que consideran que esos costos no fueron explicados claramente.
La adaptación también implica gastos adicionales para algunos negocios. Batch Hospitality Group, por ejemplo, habría destinado alrededor de 10.000 a la creación de nuevos menús impermeables y antimicrobianos para sus restaurantes.
Plataformas digitales generan nuevas dudas
La aplicación de la ley también plantea interrogantes sobre los cargos que aparecen en plataformas externas de pedidos. Servicios digitales pueden añadir tarifas por procesamiento, entrega u otros conceptos, lo que genera dudas sobre quién debe informar esos costos y cómo deben aparecer antes de completar una orden.
Los restaurantes tendrán que revisar la forma en que presentan sus precios, tanto en sus locales físicos como en los servicios digitales. Para los consumidores, la recomendación es revisar siempre el menú completo y la factura antes de pagar, especialmente en establecimientos que aplican cargos automáticos por servicio, procesamiento de pagos u otros gastos operativos.
