
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla reaccionó al mapa publicado por el presidente Donald Trump en el que Cuba aparece incluida dentro del territorio de Estados Unidos y cuestionó la política del mandatario estadounidense con un mensaje cargado de ironía.
“Por el camino que va, el gobierno de EEUU va a dejar geográficamente desorientados a sus ciudadanos”, escribió Rodríguez en la red social X. “Pronto no sabrán en qué golfo, lago, edificio, país, continente o planeta se encuentran”, añadió.
The way things are going, the #US government will leave its citizens geographically disoriented.
Soon they will not know what gulf, lake, building, country, continent or planet they are in. pic.twitter.com/ADWCeWD2RW
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) September 8, 2026
La respuesta del ministro cubano ocurrió después de que Trump difundiera el lunes una imagen en su cuenta de Truth Social donde se observa un mapa de Norteamérica cubierto por elementos de la bandera estadounidense. En la ilustración aparecen Cuba, México y Canadá representados dentro de un espacio identificado como “Estados Unidos de América”.
La imagen, aparentemente generada con inteligencia artificial, muestra las estrellas de la bandera estadounidense extendidas sobre zonas como Canadá, Alaska y Groenlandia, mientras las franjas rojas y blancas cubren otros territorios, entre ellos el cubano.
La publicación fue compartida en medio de una serie de mensajes relacionados con la propuesta del mandatario de cambiar el nombre del estado de Nuevo México por “Nueva América”.
Aunque Trump no acompañó la imagen con una explicación sobre una eventual anexión territorial, el contenido generó reacciones debido a la inclusión de Cuba en un contexto marcado por el aumento de las tensiones entre Washington y La Habana.
El mapa también utiliza la expresión “golfo de América”, término impulsado por el mandatario estadounidense en sustitución del nombre tradicional del Golfo de México.
La respuesta ocurre en medio de nuevas tensiones entre EEUU y Cuba
La reacción de Bruno Rodríguez llega mientras la administración estadounidense mantiene una política de mayor presión contra el gobierno cubano. El pasado 3 de septiembre, el Departamento del Tesoro anunció nuevas sanciones contra estructuras vinculadas al régimen de La Habana, incluyendo a Fidel Ernesto Castro Calis, nieto del general Raúl Castro.
Las medidas fueron aplicadas bajo la Orden Ejecutiva 14404, denominada “Imposición de sanciones a los responsables de la represión en Cuba y de las amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de EEUU”.
Entre los organismos sancionados se encuentran el Banco Exterior de Cuba y varias empresas estatales relacionadas con sectores estratégicos como energía, minería y comercio.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) incluyó a Comercial CUPET S.A. y ABAPET, compañías vinculadas al sector petrolero cubano. También fueron sancionadas entidades como CEXNI y NICAROTEC.
Washington afirmó que estas organizaciones forman parte de redes económicas que sostienen al gobierno cubano y representan una amenaza para los intereses estadounidenses.
Movimientos militares aumentan la atención sobre el Caribe
Paralelamente, EEUU mantiene una mayor presencia militar en la región del Caribe. El jefe del Comando Sur, Francis L. Donovan, sostuvo una reunión con el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea estadounidense, general Ken Wilsbach, para analizar operaciones regionales y misiones destinadas a proteger territorio estadounidense.
En los últimos días también se reportó la llegada de los buques de combate USS Billings y USS Minneapolis-Saint Paul a la base naval de Guantánamo, embarcaciones diseñadas para vigilancia marítima y operaciones rápidas.

Además, marines estadounidenses realizaron ejercicios nocturnos de tiro en Puerto Rico y se reportó la recuperación de capacidades en la antigua base naval Roosevelt Roads, en Ceiba.
Estos movimientos ocurren después de la operación estadounidense contra el gobierno venezolano que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos judiciales.
El escenario ha aumentado las especulaciones sobre posibles futuras acciones de Washington contra gobiernos considerados adversarios, aunque la administración estadounidense no ha anunciado operaciones similares contra Cuba.
