
La compañía McClatchy ejecutó una de sus mayores rondas de despidos de los últimos años y golpeó con especial fuerza a sus periódicos de Miami, donde eliminó 32 puestos y dejó prácticamente desmantelada la redacción de El Nuevo Herald, uno de los medios en español de mayor tradición entre la comunidad cubana del sur de Florida.
Según The Associated Press, los recortes en Miami incluyen 28 trabajadores despedidos y otras cuatro plazas que quedaron congeladas. Entre los afectados se encuentra toda la plantilla de redactores de El Nuevo Herald, mientras Miami Herald perdió más de un tercio de su personal editorial.
La decisión forma parte de una reestructuración mucho mayor. Más de 90 periodistas y trabajadores sindicalizados fueron despedidos en 17 publicaciones de McClatchy en Estados Unidos, entre ellas The Sacramento Bee, The Kansas City Star y The Charlotte Observer.
El Nuevo Herald se queda sin redactores
El impacto tiene una relevancia particular para los cubanos de Miami. El Nuevo Herald es una publicación en español fundada en 1977 y durante décadas ha servido como una de las principales fuentes de información para la comunidad cubana y latinoamericana del sur de Florida.
The NewsGuild-CWA, sindicato que representa a trabajadores de McClatchy, aseguró que la compañía eliminó toda la plantilla de redactores de El Nuevo Herald. Los ajustes también dejaron a Miami Herald sin su reportero encargado del Ayuntamiento de Miami y sin periodistas dedicados a cubrir el condado de Broward.
El sindicato señaló además que desaparecieron el equipo de audiencia, el único productor de video y la única fotógrafa mujer de la redacción de Miami, además de reporteros jóvenes y profesionales especializados en deportes, raza y cultura.
Los despidos se producen en un momento complicado para los medios tradicionales de Miami. En agosto de 2025, WQBA 1140 AM despidió a todo su personal informativo en la ciudad, mientras que en agosto de este año TelevisaUnivision también realizó una reestructuración que provocó la salida de conocidos periodistas de Miami.
McClatchy atribuye los recortes a una caída de los ingresos
Greg Farmer, vicepresidente ejecutivo de noticias locales de McClatchy, explicó en un correo interno obtenido por The New York Times que la compañía no podía continuar invirtiendo al mismo nivel en áreas donde el interés de los suscriptores no justificaba el gasto.
De acuerdo con ese mensaje, los ingresos provenientes de consumidores disminuyeron 41% durante los últimos cinco años, mientras los gastos destinados a noticias locales permanecieron prácticamente sin cambios.
Carol Marbin Miller, subdirectora de investigaciones de Miami Herald, describió los recortes a The New York Times como un “baño de sangre” y aseguró que, después de 26 años en el periódico y varias rondas anteriores de reducciones, nunca había visto desaparecer tantos puestos en una sola jornada.
La periodista también afirmó que los empleados habían recibido presiones para aumentar las visitas y la interacción de los lectores. Tras los nuevos despidos, advirtió sobre el riesgo de que Miami termine convertida en un “desierto informativo”, con una plantilla insuficiente para fiscalizar a las instituciones y cubrir una región de varios millones de habitantes.
Polémica por el uso de inteligencia artificial
La reestructuración coincide con las tensiones que McClatchy ha mantenido este año con periodistas sindicalizados por la implementación de herramientas de inteligencia artificial capaces de resumir artículos y generar versiones distintas a partir del trabajo realizado por reporteros.
Varios periodistas habían decidido retirar sus firmas de contenidos utilizados por ese sistema. Sin embargo, una persona cercana a la toma de decisiones de la compañía dijo a The New York Times que los despidos no estuvieron vinculados con la inteligencia artificial y respondieron exclusivamente al desempeño económico de determinadas áreas.
McClatchy, que administra alrededor de 30 publicaciones en 14 estados, dejó de estar controlada por la familia que la fundó después de declararse en bancarrota en 2020. Ese año sus activos fueron adquiridos por fondos vinculados a Chatham Asset Management en una operación valorada en aproximadamente 312 millones de dólares.
La empresa ya había aplicado otros ajustes importantes. A finales de 2025 cerró su oficina de Washington, D.C., y eliminó su mesa de noticias de última hora. Los nuevos recortes profundizan una tendencia que afecta a toda la prensa local estadounidense: cerca del 40% de los periódicos locales del país han desaparecido durante las últimas dos décadas, según datos citados por The New York Times a partir de una investigación de la Universidad Northwestern.
