
Científicos confirmaron por primera vez la presencia de la microalga Gambierdiscus australes en aguas de Cuba, un organismo marino asociado a la producción de toxinas relacionadas con la ciguatera.
El hallazgo fue resultado de un estudio internacional publicado en la revista científica ACS Environmental Au, tras analizar muestras recogidas en el litoral de La Habana con participación de investigadores cubanos, españoles y mexicanos.
La investigación permitió ampliar el conocimiento sobre las especies de microalgas tóxicas presentes en el Caribe y aportar nuevos datos para los sistemas de vigilancia ambiental. Los especialistas aclararon que la detección de este organismo no representa una emergencia sanitaria inmediata ni significa que todos los peces de las aguas cubanas estén contaminados.
Estudio identifica seis especies de microalgas en aguas cubanas
Durante el análisis de las muestras, los científicos identificaron seis especies pertenecientes al género Gambierdiscus, un grupo de microorganismos marinos capaces de producir compuestos tóxicos que pueden incorporarse a la cadena alimentaria.
Entre las especies encontradas destacó Gambierdiscus australes, cuyo registro representa la primera confirmación de su presencia en Cuba y en otras zonas del Caribe. Los investigadores también determinaron que Gambierdiscus caribaeus fue la especie más abundante dentro de las muestras estudiadas.
El estudio contó con la participación del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (CEAC) y otras instituciones científicas internacionales. Los expertos utilizaron técnicas avanzadas para analizar las características de estos organismos y los compuestos que pueden generar.
Los investigadores confirmaron además que Gambierdiscus silvae produce la toxina C-CTX5, una ciguatoxina identificada como relevante dentro de los ecosistemas marinos del Caribe. También detectaron sustancias asociadas como la gambierona y la 44-metilgambierona.
Microalgas pueden afectar a personas mediante peces contaminados
Las especies del género Gambierdiscus viven en ambientes marinos tropicales y pueden generar ciguatoxinas que pasan a los peces cuando estos consumen organismos contaminados. Los humanos pueden enfermar al ingerir pescados que acumularon esas sustancias.
La ciguatera puede provocar síntomas digestivos como vómitos, diarreas, náuseas y dolores abdominales. También puede causar afectaciones neurológicas como hormigueo, pérdida de sensibilidad, debilidad muscular y alteraciones en la percepción de la temperatura.
En casos más severos, la intoxicación puede producir problemas cardiovasculares como disminución del ritmo cardíaco o presión arterial baja. Las toxinas asociadas a la ciguatera no desaparecen mediante métodos habituales de preparación de los alimentos.
Investigación busca fortalecer vigilancia ambiental en Cuba
Los científicos señalaron que el principal valor del estudio está en mejorar la información disponible sobre la distribución de estas microalgas en el Caribe. Los datos obtenidos pueden ayudar a desarrollar mejores herramientas de monitoreo ambiental y sanitario.
La investigación forma parte del proyecto CIGUATOX, una iniciativa dedicada al estudio de organismos productores de toxinas y al desarrollo de métodos para reducir los riesgos asociados a la ciguatera.
El hallazgo aporta nuevos elementos para comprender los ecosistemas marinos cubanos y permitirá evaluar la evolución de estas especies en las aguas de la región. Los especialistas continuarán estudiando la presencia de estos organismos para ampliar el conocimiento sobre sus posibles impactos.
