
El excampeón mundial de ajedrez y opositor ruso Garry Kasparov habría sido parte de los objetivos de una red vinculada a los servicios de inteligencia de Rusia que planeaba asesinar a disidentes en Estados Unidos y Europa, informó El Mundo.
La Fiscalía estadounidense identificó a cinco personas presuntamente relacionadas con una estructura denominada “Red RIS”. Dos de sus integrantes son los cubanos Yaidel Delgado Suárez, de 35 años, conocido como “Vikingo”, y Oemis Romagoza Durruthy. Este último ya había sido relacionado por autoridades lituanas con presuntos sabotajes contra instalaciones vinculadas al apoyo europeo a Ucrania.
Asimismo, figuran Yuri Jrameev, antiguo coronel de los servicios de inteligencia rusos, su hijo Kirill, señalado como oficial del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB); otro de los miembros es un venezolano de 22 años identificado como Ángel Eduardo Castro.
La Fiscalía de EEUU sostiene que los cinco hombres integraban dicha organización y están acusados de conspirar para financiar actos de terrorismo y tres afrontan además una acusación de conspiración para cometer un asesinato por encargo.
Las autoridades de EEUU revelaron que Kasparov, fundador del Foro de la Rusia Libre, era considerado un objetivo dentro de un supuesto plan del Kremlin para acabar con su vida. Tras esa alerta, el opositor recibió protección especial por primera vez desde que se exilió en Nueva York en 2013.
El ajedrecista, considerado una leyenda viviente del deporte-ciencia, ha lanzado fuertes críticas al presidente ruso Vladimir Putin, tras abandonar el ajedrez profesional en 2005 para dedicarse a la política.
Kasparov, campeón mundial de 1985 a 1995, llegó a contratar un equipo de ocho guardaespaldas que lo acompañaban incluso durante sus desplazamientos en Rusia.
Una red investigada por EEUU habría planeado ataques contra opositores
La Fiscalía estadounidense identificó a cinco personas presuntamente relacionadas con una estructura denominada “Red RIS”, que habría operado desde al menos 2024 con apoyo de los servicios de inteligencia rusos para reclutar personas encargadas de vigilar, financiar o ejecutar ataques contra opositores.
Según la acusación, los planes incluían asesinatos en EEUU y una agresión contra un disidente ruso exiliado en Vilna, capital de Lituania. Los fiscales sostienen que los conspiradores buscaban enviar un mensaje de intimidación a otros críticos del Kremlin fuera de Rusia.
Entre los posibles objetivos figuraba también Ilya Ponomarev, el único diputado ruso que votó contra la anexión de Crimea en 2014 y quien posteriormente se estableció en Ucrania. El exparlamentario aseguró haber sobrevivido a cinco intentos de asesinato.
Ponomarev, quien vive entre Kiev y Washington, habría sido vigilado por una persona reclutada por la red. Según los documentos judiciales, esa persona tomó fotografías y vídeos de lugares relacionados con la víctima a cambio de dinero, pero finalmente se negó a participar en el asesinato.
Los investigadores describieron que los miembros de la red utilizaban términos en clave para sus actividades. Expresiones como “medir un terreno y dar las medidas” supuestamente hacían referencia a labores de vigilancia, mientras que “construcción” era utilizada para hablar del ataque final.
Kasparov, una figura perseguida por el Kremlin desde el exilio
La trayectoria política de Kasparov lo convirtió en uno de los principales críticos internacionales del gobierno ruso. Después de abandonar Rusia, fue incluido por las autoridades rusas en registros oficiales como “agente extranjero” y posteriormente en una lista de personas consideradas “terroristas y extremistas”.
En mayo de este año, Rusia lo incorporó a una lista de búsqueda internacional. Desde su entorno aseguran que las autoridades estadounidenses confirmaron que existía una amenaza contra él.
La acusación penal de Estados Unidos no atribuye participación al gobierno cubano en estas actividades. La Habana, por su parte, ha negado cualquier vínculo con operaciones de este tipo.
Los investigadores consideran que la operación representa una posible ampliación de las acciones de presión contra opositores rusos fuera del territorio nacional. Históricamente, los asesinatos atribuidos a Moscú contra disidentes en el extranjero se han concentrado principalmente en Europa, con casos como el envenenamiento del exespía Sergei Skripal en Reino Unido o el asesinato del opositor checheno Zelimkhan Jangoshvili en Alemania.
