
Estados Unidos mantiene conversaciones con el gobierno cubano, pero acusa a La Habana de rechazar propuestas que beneficiarían a la población porque amenazarían su control político, según declaró a Martí Noticias un portavoz del Departamento de Estado (DOS, por sus siglas en inglés).
Un reporte firmado por el periodista Mario J. Pentón indica que los contactos de Washington han expresado su interés en reformas económicas y políticas en esas negociaciones, pero las autoridades de La Habana no quieren realizar cambios en su sistema de gobierno.
“En realidad, las conversaciones están en curso y el régimen hasta ahora no ha estado dispuesto a aceptar nada que ayude al pueblo cubano y amenace, en última instancia, su control total”, dijo un representante de la Oficina de Prensa del DOS.
Sobre su estrategia hacia la Isla, Washington aseguró que mantiene abiertas diferentes alternativas. “Como ha dicho el presidente Trump, Cuba es un país fallido que ha sido terriblemente administrado durante muchos años”, señaló la fuente, destacando la “descarada cleptocracia y mala gestión económica” de la dictadura.

La administración estadounidense también vinculó su política con preocupaciones de seguridad nacional. El Departamento acusó al régimen cubano de pretender socavar la seguridad de EEUU mediante actividades de espionaje y sostuvo que continuará empleando las herramientas disponibles para responder a las amenazas que le atribuye.
“Para lograr un hemisferio más seguro y próspero, consideramos todas las opciones que impulsen reformas económicas y políticas que den al pueblo cubano un futuro mejor”, añadió. En otra respuesta, insistió en que Trump dispone de “muchas opciones” en política exterior, sin precisar cuáles contempla para el caso cubano.
Las declaraciones no aclaran si esas alternativas incluyen una intervención militar. Trump, por su parte, dijo recientemente que no cree necesario recurrir a la fuerza para conseguir un acuerdo con Cuba.
En el terreno económico, el Departamento afirmó que continuará presionando por “reformas económicas y políticas mucho más sustanciales”, destinadas a facilitar inversiones y permitir el crecimiento de empresas privadas. Según Washington, ese sector debe contribuir a la recuperación del país y ampliar las oportunidades de los cubanos.
La Habana anunció reformas que amplían el espacio para la empresa privada, pero mantiene su negativa a negociar el sistema político. Esa diferencia marca uno de los principales obstáculos descritos en las declaraciones: EEUU exige transformaciones en ambos ámbitos, mientras el gobierno cubano excluye expresamente uno de ellos.
La declaración cuestiona la versión de la encargada de negocios de Cuba en Washington, Lianys Torres Rivera. La diplomática había reconocido ante Reuters la existencia de “canales de comunicación”, con reuniones, llamadas telefónicas y mensajes de WhatsApp, pero negó que ambos gobiernos estuvieran desarrollando negociaciones formales.
Las declaraciones también siguen a las palabras del presidente Donald Trump ante las Naciones Unidas. El mandatario afirmó que el secretario de Estado, Marco Rubio, estaba “profundamente involucrado en negociaciones” con Cuba y pronosticó que los dos países terminarían alcanzando un acuerdo.
