
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla acusó este 14 de octubre al secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, de presionar y “chantajear” a jefes de Estado y de Gobierno para que modifiquen su posición en la próxima discusión de Naciones Unidas sobre el embargo estadounidense a Cuba.
En una publicación en X, Rodríguez afirmó que Rubio está “nervioso y ansioso frente a otra nueva derrota en Naciones Unidas” y aseguró que Washington intenta conseguir que varios países cambien su voto. Sin embargo, el ministro no identificó a los gobiernos supuestamente chantajeados ni presentó pruebas concretas de esas acusaciones.
La referencia a la “derrota” anticipa además el resultado de una votación que todavía no se ha celebrado. Naciones Unidas confirmó a finales de septiembre que prepara un nuevo debate de la Asamblea General sobre el embargo contra Cuba, un asunto que La Habana lleva décadas utilizando como uno de los principales ejes de su política exterior.
Bruno Rodríguez acusa a Rubio de chantaje sin presentar pruebas
Las acusaciones del canciller deben distinguirse de un hecho que sí tiene antecedentes documentados: Washington ha desarrollado campañas diplomáticas para intentar reducir el respaldo internacional a las posiciones de La Habana.
Antes de la sesión extraordinaria sobre Cuba celebrada en julio, un cable diplomático estadounidense filtrado mostró instrucciones a embajadas para pedir a otros gobiernos que rechazaran la iniciativa cubana o moderaran sus intervenciones.
Eso permite hablar de presión diplomática o cabildeo, prácticas habituales entre gobiernos antes de votaciones internacionales. La acusación específica de “chantaje” realizada ahora por Rodríguez es más grave y, al menos en su mensaje público, no viene acompañada de evidencia que permita establecer qué amenaza habría realizado Washington, contra qué país o a cambio de qué decisión.
El Secretario de Estado de EEUU, nervioso y ansioso frente a otra nueva derrota en Naciones Unidas, está presionando y chantajeando a Jefes de Estado y Gobierno de varios países para que cambien su voto contra el bloqueo en la Asamblea General de @ONU_es.
Con sus reiteradas mentiras y nuevas acciones intenta silenciar el acto de castigo colectivo que comete contra el pueblo cubano y hacer cómplice de esa barbarie al resto de la comunidad internacional.
#CubaNoEsUnaAmenaza El Bloqueo Sí.
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) October 14, 2026
La confrontación no es nueva. Durante aquella discusión de julio, el representante estadounidense Mike Waltz respondió directamente al canciller y centró su discurso en los presos políticos, la falta de libertades y la responsabilidad interna de las autoridades cubanas en la crisis. El episodio derivó en un fuerte enfrentamiento entre las delegaciones de Cuba y EEUU en la ONU.
La votación de la ONU no puede eliminar el embargo de Estados Unidos
La Asamblea General ha aprobado durante décadas resoluciones que solicitan el fin del embargo. En octubre de 2025, la propuesta cubana consiguió 165 votos favorables, siete en contra y 12 abstenciones, según el registro oficial de Naciones Unidas.
Aun así, esas resoluciones no son jurídicamente vinculantes y no obligan al Gobierno estadounidense a modificar su legislación. Buena parte de las sanciones está respaldada por normas federales, incluida la Ley Helms-Burton, por lo que una votación favorable a Cuba en Naciones Unidas no levanta automáticamente el embargo.
El panorama diplomático tampoco ha permanecido intacto. En 2025 aumentaron los votos contrarios y las abstenciones frente a años anteriores, mientras que en julio de 2026 la propuesta para reabrir un debate especial sobre Cuba obtuvo 136 votos a favor, nueve en contra y 30 abstenciones.
La Habana vuelve a colocar toda la responsabilidad sobre Washington
Rodríguez cerró su mensaje acusando a EEUU de imponer un “castigo colectivo” contra el pueblo cubano. Esa interpretación forma parte de la narrativa sostenida por el Gobierno de La Habana, que atribuye a las sanciones estadounidenses una parte central de la escasez, los apagones y el deterioro económico.
Washington ofrece una explicación diferente. El Departamento de Estado sostiene que buena parte de sus medidas busca afectar estructuras gubernamentales, militares y de seguridad y ha defendido ante Naciones Unidas que las sanciones pretenden presionar a las autoridades y no castigar deliberadamente a la población.
La administración estadounidense también ha ampliado durante 2026 las medidas contra entidades vinculadas a las Fuerzas Armadas y al aparato estatal. En julio, Rubio anunció nuevas sanciones contra empresas y funcionarios cubanos, argumentando vínculos con estructuras de represión y mecanismos para evadir restricciones.
El mensaje de Rodríguez no aborda esas acusaciones ni las restricciones políticas internas que Washington utiliza para justificar su política hacia Cuba. Su publicación concentra nuevamente la responsabilidad de la crisis en EEUU, mientras transforma por adelantado la futura votación de Naciones Unidas en una confrontación personal con Rubio.
