
Oemis Romagoza Durruthy y Yaidel Delgado Suárez, dos cubanos residentes en Rusia, figuran entre los acusados de integrar una red de inteligencia rusa vinculada con planes de asesinar a opositores al Kremlin, como el excampeón mundial de ajedrez, Garry Kasparov.
Ambos tienen 35 años, según los reportes sobre la causa federal estadounidense. Las investigaciones les atribuyen funciones diferentes: Romagoza habría coordinado operaciones y desplazamientos, mientras Delgado habría reclutado colaboradores para vigilar y atacar objetivos.

Oemis Romagoza: de Camagüey a una escuela de baile en Rusia
Romagoza nació en Camagüey y llevaba al menos siete años viviendo en Rusia cuando Deutsche Welle y otros medios europeos informaron sobre él. Su actividad pública era la de profesor de bailes latinos en Petrozavodsk, una ciudad del norte ruso.
Allí aparecía vinculado al estudio Made in Cuba, con videos en los que enseñaba salsa, bachata y kizomba. La investigación también reconstruyó parte de su vida familiar: se casó con una ciudadana rusa en 2022 y posteriormente obtuvo la nacionalidad de ese país.
En internet utilizaba los alias “Dios” y “Adrian”. Según la pesquisa conjunta de DW, la cadena lituana LRT, la televisión checa y RTVE, cuentas relacionadas con él difundían ofertas para hispanohablantes que buscaban trabajo.
Los anuncios ofrecían remuneración por fotografía, reconocimiento, logística y tareas que requerían experiencia militar. Los investigadores periodísticos lo identificaron como un coordinador de reclutas para sabotajes en Europa.
Las operaciones atribuidas a esa estructura durante 2024 abarcaron Polonia, República Checa, Rumanía y Lituania. La investigación describe un sistema de contratación a distancia: el organizador proporcionaba instrucciones y gestionaba viajes sin necesidad de encontrarse personalmente con quienes ejecutarían los encargos. Las autoridades lituanas incluyeron a Romagoza en una lista internacional de personas buscadas.
La acusación estadounidense le asigna una posición relevante dentro de la denominada Red RIS. Lo presenta como un miembro influyente de la diáspora cubana en Rusia y le atribuye la organización de desplazamientos para operaciones en Praga, en junio de 2024, y Lituania, tres meses después. También lo sitúa en comunicaciones de noviembre de 2025 sobre una vivienda estadounidense relacionada con uno de los objetivos.
Yaidel Delgado Suárez, el reclutador conocido como “Viking”
Sobre Delgado Suárez hay menos información biográfica en el material disponible. Se conoce su nacionalidad cubana, su residencia en Rusia, su edad y el alias “Viking”, traducido como “Vikingo”.
Los documentos lo describen principalmente por su presunta función operativa: buscar personas dentro de Estados Unidos que aceptaran realizar vigilancia y, posteriormente, asesinatos por encargo.
Según la acusación, utilizó al venezolano Ángel Eduardo Castro como intermediario para contactar con otro venezolano residente en EEUU. Delgado habría proporcionado dos direcciones vinculadas con un disidente y ofrecido entre 1.000 y 1.500 dólares por obtener fotografías y videos. El colaborador realizó labores de vigilancia y remitió material de los lugares señalados.
El expediente atribuye a Delgado una oferta de 40.000 dólares para “eliminar” o “hacer desaparecer” al objetivo. Cuando el hombre rechazó ejecutar personalmente el crimen, le preguntaron si conocía a alguien dispuesto a hacerlo. El cubano también habría afirmado que contaba con personas en México capaces de encargarse, aunque necesitarían más tiempo.
Las comunicaciones incorporadas a la causa empleaban referencias a trabajos de construcción para encubrir los encargos. En mensajes atribuidos a Delgado, “medir un terreno” significaba realizar vigilancia. Ese lenguaje figura en el expediente como parte de las instrucciones transmitidas mediante aplicaciones de mensajería.
Qué se les imputa y qué permanece sin aclarar
La causa, divulgada en septiembre, incluye además al excoronel ruso Yuri Khrameev, su hijo Kirill y Castro. La Fiscalía identifica a Kirill como oficial del FSB.
Los cinco enfrentan un cargo de conspiración para financiar terrorismo, con hasta 20 años de prisión; Delgado, Castro y Yuri afrontan además conspiración para asesinato por encargo, castigada con hasta diez años.
