
José Luis Fernández Torres, de 60 años, acusado de asesinar y desmembrar al jubilado Ángel Luis Mercantety Quiñones en Santiago de Cuba, habría fallecido mientras permanecía bajo custodia de las autoridades cubanas. El hombre estaba vinculado a un crimen ocurrido en agosto de 2025 que también despertó sospechas de canibalismo, aunque estas nunca fueron confirmadas oficialmente.
La información fue divulgada el domingo 18 de octubre por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, quien citó testimonios de familiares de la víctima y fuentes hospitalarias. El medio El Vigía de Cuba también reportó el presunto fallecimiento.
Hasta el momento, las autoridades cubanas no han confirmado la muerte de Fernández Torres. Tampoco se conocen la fecha exacta del deceso, el establecimiento penitenciario donde permanecía recluido, el centro hospitalario donde habría fallecido ni las causas médicas.
Según una fuente familiar citada por Mayeta, el acusado sufrió un progresivo deterioro físico durante su encarcelamiento. El testimonio señala que había perdido considerablemente peso y que presuntamente padecía alguna afección abdominal. Sin embargo, no existe información clínica que permita establecer qué provocó su posible fallecimiento.
¿Quién era José Luis Fernández Torres y de qué crimen estaba acusado?
Fernández Torres era un trabajador del sector educativo, originario de Holguín, que residía en Santiago de Cuba. Su nombre cobró notoriedad tras el asesinato de Ángel Luis Mercantety Quiñones, ocurrido el 21 de agosto de 2025 en el reparto Abel Santamaría, conocido popularmente como El Salao.
De acuerdo con las declaraciones atribuidas al acusado durante la investigación, ambos hombres compartían bebidas alcohólicas en una vivienda cuando se produjo una discusión relacionada con deudas económicas.
Fernández Torres habría reconocido que golpeó a Mercantety con un tubo metálico hasta causarle la muerte. Posteriormente, desmembró el cadáver y distribuyó sus restos en diferentes lugares, incluidos refrigeradores de su vivienda y un arroyo cercano.
El crimen comenzó a descubrirse el 26 de agosto, cuando trabajadores de Servicios Comunales encontraron una cabeza humana en un contenedor de basura del reparto Abel Santamaría.
Las investigaciones condujeron hasta la vivienda del sospechoso, donde fueron localizados otros restos humanos. El hombre fue detenido y, según las informaciones difundidas entonces, reconoció su participación en el homicidio.
Las sospechas de canibalismo y la investigación de posibles víctimas adicionales
El caso adquirió mayor repercusión cuando trascendieron versiones sobre el supuesto hallazgo de recipientes con grasa humana y restos de carne procesada dentro de la vivienda investigada. Estos elementos alimentaron sospechas de prácticas de canibalismo, pero no se divulgaron resultados periciales oficiales que acreditaran esa hipótesis.
En septiembre de 2025, surgieron versiones sobre la posible existencia de otras víctimas, después de que vecinos mencionaran desapariciones en el área. Entre los casos señalados figuraba el de un hombre conocido como Cuquito.
El 11 de septiembre de 2025, un operativo policial en las inmediaciones de su edificio reactivó las investigaciones. Testigos describieron el presunto traslado del detenido hasta la escena del crimen, donde se habrían realizado nuevas diligencias.
Familiares desconocen si hubo juicio antes de la presunta muerte del acusado
La información sobre el supuesto fallecimiento también ha generado interrogantes acerca del estado del proceso judicial. Según los testimonios recogidos por Mayeta, familiares de Mercantety Quiñones aseguran que no recibieron comunicación oficial sobre la celebración de un juicio ni sobre una eventual sentencia contra Fernández Torres.
El presunto fallecimiento se conoce en medio de reiteradas denuncias sobre las condiciones de reclusión en Cuba. La organización Cubalex documentó 115 muertes bajo custodia vinculadas a establecimientos penitenciarios entre febrero de 2024 y junio de 2026, incluidas siete ocurridas poco después de la excarcelación o licencia extrapenal.
De esos casos, al menos 80 estuvieron relacionados con negligencia o denegación de atención médica, según el informe de la organización. Estas cifras no permiten establecer, por sí solas, las circunstancias de la presunta muerte de Fernández Torres.
La falta de confirmación oficial mantiene abiertas cuestiones fundamentales: qué ocurrió durante su encarcelamiento, cuál fue su situación judicial y si la familia de Ángel Luis Mercantety Quiñones llegará a conocer los resultados definitivos de la investigación.
