
El enfrentamiento entre Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, y el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, ha despertado el interés sobre saber quién es a detalle el diplomático de la administración de Donald Trump que no cedió ante la intimidación del ministro de Relaciones Exteriores del castrismo.
La confrontación ocurrió durante el debate relacionado con una nueva votación sobre el embargo de Washington a La Habana. Rodríguez Parrilla se paró del asiento y se acercó al estrado para intentar callar a Waltz cuando comenzó a criticar al régimen por su corrupción y lujos.

Michael Waltz nació el 31 de enero de 1974 en Boynton Beach, Florida, y creció en Jacksonville. En 1992 terminó sus estudios en la escuela secundaria Stanton. Cuatro años después se graduó del Virginia Military Institute, institución donde recibió formación universitaria y militar antes de incorporarse al Ejército como oficial.
Su carrera militar se extendió durante 27 años, entre servicio activo y componentes de reserva, hasta su retiro con el grado de coronel. Completó la exigente escuela Ranger y fue seleccionado para las Fuerzas Especiales del Ejército, conocidas como Boinas Verdes.
Como oficial, participó en misiones en Afganistán, Medio Oriente y África. Por sus acciones en combate recibió cuatro Estrellas de Bronce, dos de ellas con distinción por valor. Esa experiencia ocupa un lugar central en su trayectoria pública y en los libros que posteriormente dedicó al liderazgo y la seguridad.
Waltz también trabajó en el diseño de políticas desde Washington. Fue director de política de defensa para dos secretarios de Defensa y asesor en la Casa Blanca durante la vicepresidencia de Dick Cheney. Así combinó responsabilidades militares con funciones civiles dentro del aparato de seguridad estadounidense.
En el sector privado fue socio y director ejecutivo de Metis Solutions, empresa que ofrecía entrenamiento, análisis y apoyo operacional al gobierno estadounidense y a países aliados. Durante su gestión, la compañía superó los 400 empleados. También colaboró con Fox News como comentarista sobre defensa, política exterior y asuntos empresariales.
Su salto electoral llegó en 2018, cuando ganó un escaño por Florida y se convirtió en el primer boina verde elegido al Congreso estadounidense. Asumió en enero de 2019 y permaneció en la Cámara de Representantes hasta el 20 de enero de 2025.
Durante esa etapa presidió el subcomité de preparación militar de la Comisión de Servicios Armados. Asimismo, integró las comisiones de Asuntos Exteriores e Inteligencia y participó en iniciativas legislativas relacionadas con China. Su actividad parlamentaria mantuvo como ejes la defensa y la seguridad nacional.
Al comenzar el segundo mandato de Trump dejó el Congreso para convertirse en asesor de Seguridad Nacional. Sin embargo, su gestión quedó marcada por la inclusión accidental de un periodista en un grupo de Signal donde altos funcionarios discutían operaciones militares contra los hutíes en Yemen.
En mayo de 2025 salió del cargo y Trump anunció su nominación para Naciones Unidas. El Senado confirmó el nombramiento el 19 de septiembre, con 47 votos favorables y 43 contrarios, abriendo una nueva etapa en su carrera.
Waltz es autor de Warrior Diplomat, Hard Truths y el libro infantil Dawn of the Brave. Tiene dos hijos y está casado con Julia Nesheiwat, veterana de combate y exasesora de Seguridad Interior durante la primera administración Trump, un cargo distinto al de Seguridad Nacional que él desempeñó.
El enfrentamiento con Bruno Rodríguez en la ONU
La confrontación comenzó mientras Waltz defendía el rechazo a la resolución que Cuba presenta anualmente contra el embargo. El embajador responsabilizó al régimen por el sufrimiento de los cubanos y cuestionó los privilegios de sus dirigentes frente a las carencias de la población.

Integrantes de la delegación cubana golpearon las mesas e interrumpieron el discurso. Rodríguez abandonó su asiento y se acercó al estrado, mientras exigía que se llamara al orden al estadounidense. Waltz respondió que no permitiría ser intimidado y reclamó que retrocediera.
“Imaginen qué ocurre cuando alguien hace estas preguntas en La Habana, y no en una sala llena de embajadores y cámaras. Imaginen qué les ocurre a esas personas si esta es la intimidación y la perturbación que vemos aquí”, expresó.
El diplomático también rechazó la denominación de bloqueo y afirmó que empresas estadounidenses exportaron a Cuba más de 876 millones de dólares durante los primeros ocho meses del año, una cifra que utilizó para cuestionar el discurso oficial cubano.
Rodríguez lo acusó de “mentir descaradamente” y de mantener “una actitud indigna”. Posteriormente, en X, atacó su “prepotencia y soberbia” y aludió a su pasado militar. El intercambio trasladó al recinto de Naciones Unidas las profundas diferencias entre Washington y La Habana.
