
El reconocido violonchelista cubano Rolando Borrero Oviedo, quien durante 15 años integró la Orquesta del Gran Teatro de La Habana «Alicia Alonso», ahora toca en las calles de la capital a cambio de propinas. Su historia se conoció este jueves 29 de octubre de 2026, después de que un video difundido en redes sociales mostrara al artista interpretando su instrumento y explicando las dificultades laborales y económicas que lo llevaron a abandonar la agrupación.
El testimonio fue publicado en Instagram por el creador de contenido Jankiel Yera, conocido como jankiel_itako. Durante la conversación, Borrero relató los desacuerdos profesionales que enfrentó antes de desvincularse de la institución en noviembre de 2025. La grabación provocó numerosas reacciones de músicos, conocidos y ciudadanos que lamentaron su situación.
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De primer violonchelista a músico callejero en La Habana
Borrero comenzó sus estudios en el Conservatorio Guillermo Tomás, de Guanabacoa, y posteriormente cumplió cuatro años de servicio social en la Orquesta Sinfónica Nacional. En 2010 se incorporó a la agrupación del Gran Teatro de La Habana, donde ocupó durante siete años consecutivos el puesto de primer violonchelista. Después pasó temporalmente a la sección general y recuperó su posición principal.
El instrumentista explicó que uno de sus mayores desacuerdos surgió cuando solicitó la categoría de solista para mejorar su remuneración. Pese a llevar años interpretando piezas de esa complejidad, le exigieron presentarse nuevamente a audiciones. También cuestionó que el Ballet Nacional realizara giras internacionales mientras los integrantes de la orquesta permanecían en Cuba.
La crisis también afecta a la formación artística. La falta de profesores especializados, los bajos salarios y la emigración comprometen la preparación de nuevas generaciones de músicos cubanos.
«En Cuba es todo al revés»: las críticas del músico
«En Cuba es todo al revés, aquí se paga mucho menos la música clásica que la música popular, al revés que en Europa», expresó Borrero durante la entrevista. Su declaración refleja el descontento por la remuneración de los intérpretes de formación académica, cuyos ingresos estatales resultan insuficientes frente al costo de vida.
Como referencia, las modificaciones salariales de 2026 establecieron remuneraciones de hasta 8.500 pesos cubanos mensuales para determinadas categorías de solistas. Sin embargo, personas vinculadas a su antigua agrupación sostienen que Borrero decidió marcharse por voluntad propia y que recibió apoyo institucional. Estas afirmaciones contrastan con los desacuerdos expuestos por el instrumentista.
La situación salarial también ha generado denuncias en otras instituciones culturales. Músicos vinculados a Artex denunciaron retrasos de hasta cuatro meses en el pago de sus presentaciones.
Músicos cubanos reaccionan a la historia de Rolando Borrero
La publicación superó los 5.400 «me gusta» y recibió mensajes de figuras reconocidas. Randy Malcom, integrante de Gente de Zona, expresó su tristeza, mientras el percusionista Rodney Barreto afirmó conocer al violonchelista desde pequeño y recordó su talento. Mariela Valverde Gámez también lo describió como un virtuoso del instrumento.
Uno de los comentarios más emotivos llegó de un usuario identificado como Yosier. «Mi hermano Rolando Borrero. Qué tristeza me da verte así tan delgado y desmejorado», escribió. Otros conocidos de Guanabacoa recordaron su capacidad musical y lamentaron las circunstancias en las que aparece actualmente.
Otros músicos cubanos también han recurrido a las presentaciones callejeras. Es el caso de Olivia De Armas, una violinista que llamó la atención en Miami después de emigrar de Cuba y comenzar a interpretar su música ante los transeúntes.
La indignación también alcanzó a quienes responsabilizan a las condiciones económicas de Cuba por la pérdida de oportunidades profesionales. «Qué tristeza tan grande Dios mío; así es como arrancan las alas a un artista», comentó una internauta. Otros usuarios pidieron que Borrero reciba oportunidades para desarrollar su carrera fuera de la Isla.
La historia ha reabierto el debate sobre la situación de los artistas cubanos y las posibilidades de vivir de su profesión. Tras décadas dedicadas a la música clásica, Borrero continúa interpretando su violonchelo, aunque ahora lo hace ante transeúntes y no desde el escenario de una de las principales instituciones culturales del país.
