
Las quejas por los apagones en Cuba han vuelto a poner en duda el impacto real de los parques fotovoltaicos, en medio de una crisis energética que sigue golpeando a la población con cortes de hasta 35 horas consecutivas en varias zonas de la Isla.
La controversia cobró fuerza tras una denuncia publicada en redes sociales por Ulises Aquino Guerra, integrante de la Compañía Ópera de la Calle, quien cuestionó abiertamente el destino de la electricidad generada por esas instalaciones.
“¿Los parques fotovoltaicos generan corriente o no?”, preguntó Aquino Guerra en su publicación. El artista afirmó que, pese a la entrada en funcionamiento de esos proyectos, la población sigue padeciendo largos apagones tanto de día como de noche.
En este sentido, agregó: “16 y 18 horas sin corriente, durante más de una semana. Tengo la impresión de que la energía producida se está desviando hacia otra parte. Necesito que al menos cuando la pongan la dejen al menos 3 horas seguidas a ver si podemos conservar la comida”.
Aquino Guerra espera que las autoridades comunistas tengan en cuenta en una nueva política económica la situación de los constantes cortes de electricidad. “No entendía lo que querían decir con lo de ser creativos, y ahora entiendo mejor lo de la continuidad”, finalizó.
Las reacciones no tardaron en multiplicarse en los comentarios de su post. Miriam Armas Borges denunció que los apagones en su zona alcanzaron 27 horas y relató que perdió alimentos que luego tuvo que botar, pese a lo caro que resulta conseguirlos.
En su comentario lanzó una crítica directa al poder: “Si un gobierno no puede cubrir las necesidades básicas de su pueblo, que se vaya”. Por su parte, Liset Ortiz Flores reportó cortes de entre 24 y 30 horas en Matanzas, mientras Yunelkys Sierra aseguró que en Morón los apagones oscilan entre 25 y 35 horas.
En medio de la indignación popular, también surgieron explicaciones técnicas. Carlos Espinosa Betancourt señaló que los parques solares no podían ser, por sí solos, la solución al colapso eléctrico cubano.
Según su criterio, un sistema electroenergético moderno no funciona de forma estable sin generación de base a partir de máquinas rotatorias, como las termoeléctricas, la hidráulica o la nuclear. A su juicio, la falta de mantenimiento y las condiciones del clima convierten estas inversiones en otro ejemplo de dinero malgastado.
Los datos oficiales apuntan en esa misma dirección, aunque con un tono mucho menos crítico. Cuba comenzó a incorporar en marzo del año pasado nuevos parques solares fotovoltaicos dentro de un macroprograma energético que, según las autoridades, aporta unos 170 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional.
Sin embargo, ese volumen solo ayuda a recortar parcialmente el déficit durante el día, sobre todo entre el mediodía y las tres de la tarde, y únicamente cuando las condiciones climáticas lo permiten.
En marzo pasado, el gobierno informó que comenzaría a cobrar en dólares un nuevo servicio de energía solar, en medio de la profunda crisis económica y energética que golpea a la Isla.
La medida, oficializada en una resolución del Ministerio de Energía y Minas, permite a personas y empresas contratar potencia solar dentro de un sistema estatal controlado por la Unión Eléctrica, sin instalar paneles en viviendas o negocios.
El esquema arranca desde 0,5 kilowatt y fija tarifas en dólares según el plazo contratado. Por ejemplo, un kilowatt costará 600 dólares a 20 años, mientras cinco kilowatts ascenderán a 3.000 dólares en esa modalidad.