
El desfile de la Feria Internacional del Sol 2026, uno de los eventos más esperados en Mérida, Venezuela, se convirtió en el centro de un malestar popular este año. Lo que debía ser una celebración terminó siendo el escenario de rechazo masivo tras la inclusión de figuras políticas oficialistas en el recorrido.
La jornada ya mostraba signos de tensión desde temprano. Aunque el inicio del evento estaba pautado para las 9:00 a.m., los asistentes tuvieron que esperar más de cuatro horas bajo el inclemente sol, lo que generó incomodidad y molestia entre los presentes, incluidos niños y ancianos.
El retraso acumuló una creciente frustración, que estalló cuando, finalmente, comenzó el desfile. La protesta se desencadenó con la aparición de una carroza oficialista adornada con figuras gigantes de Nicolás Maduro y Hugo Chávez, figuras emblemáticas del chavismo.
A pesar de que la carroza llevaba consignas como “Libertad o Muerte” y “Mérida, cuna de Libertad”, el mensaje no fue bien recibido por la multitud. Al ver las imágenes de los dos líderes, los asistentes no tardaron en expresar su descontento. En los videos grabados por los presentes, se escucha el fuerte abucheo y el grito unánime: “¡Ni Chávez vive ni Maduro vuelve!”.
La situación se intensificó rápidamente, y la carroza oficialista, ante la hostilidad y el rechazo generalizado, fue retirada del desfile poco después de haber iniciado su recorrido por las calles de Mérida.
Este incidente marcó un punto de inflexión en la historia de la feria, que hasta ese momento había logrado mantenerse como un espacio de encuentro y celebración, sin grandes tensiones políticas.
El rechazo hacia las figuras del oficialismo refleja una fractura social cada vez más evidente en Venezuela, donde la crisis económica, política y social sigue afectando a la población.
La inclusión de figuras tan controversiales en un evento popular como la Feria del Sol, lejos de generar apoyo, solo sirvió para exacerbar las tensiones existentes.
El incidente pone en evidencia que, mientras el régimen de Nicolás Maduro siga en el país, pese a su captura, el pueblo venezolano no cree en su discurso de unidad. Al contrario, continúan manifestando su descontento a través de actos simbólicos como este, lo que refleja un desajuste entre las políticas del gobierno y las expectativas de la población.