
El Ministerio del Interior (Minint) en Las Tunas informó este jueves 4 de septiembre sobre el hallazgo de restos óseos en una vivienda del reparto Santo Domingo, conocido popularmente como “El Marabú”.
Tras la investigación, especialistas de Medicina Legal concluyeron que los huesos no corresponden a seres humanos, sino a animales. Según se lee en el comunicado, la denuncia fue presentada por un ciudadano que advirtió a las autoridades sobre la posible presencia de restos humanos en el patio de una casa ubicada en la calle Julián Santana. Fue entonces cuando agentes del Minint realizaron una “búsqueda exhaustiva”.
Los huesos recuperados fueron trasladados al Hospital Provincial Ernesto Guevara de la Serna, donde peritos de Medicina Legal determinaron que eran de origen animal. La conclusión fue difundida hace unas horas, en la página oficial del Gobierno Provincial del Poder Popular de Las Tunas, con un comunicado firmado por el Minint.
Sin embargo, antes de la publicación de la versión oficial, la página independiente La Tijera había difundido información distinta. Según ese medio, vecinos aseguraban que los restos podían pertenecer a un familiar del propietario de la vivienda, conocido en el barrio como “Mala Suerte”, un hombre con trastornos mentales.
La Tijera también recogió testimonios de residentes que vinculaban el hallazgo con casos de desapariciones no esclarecidas en el área. Entre ellos, la de un tío de “Mala Suerte”, desaparecido hace más de un año, y la de una joven cuyo rastro se perdió hace unos 10 meses en la misma zona.
Esas versiones no oficiales, amplificadas en redes sociales, encendieron la alarma en la comunidad y crearon un clima de sospecha en torno a la vivienda inspeccionada por la policía. La magnitud del hallazgo y la falta de información inmediata dieron fuerza a los rumores.
Con la confirmación de que los restos son de animales, las autoridades buscaron disipar la tensión generada. Sin embargo, la disparidad entre la versión oficial y la narrada por vecinos mantuvo viva la desconfianza en el barrio, especialmente por los hechos ocurridos recientemente en Santiago de Cuba.
La Policía no aclaró si investigará las denuncias sobre personas desaparecidas en Santo Domingo ni si el ocupante de la vivienda recibirá seguimiento médico especializado. El comunicado se limitó a descartar que el hallazgo correspondiera a restos humanos.
El caso refleja la brecha informativa que se abre en Cuba entre los reportes institucionales y las narraciones de medios alternativos y comunidades locales. La rapidez con que circulan rumores en redes sociales contrasta con la demora en la entrega de datos oficiales.
Aunque el Minint cerró la investigación sobre los huesos hallados, el episodio dejó a los vecinos de Santo Domingo con más preguntas que respuestas. Para muchos, el incidente puso en evidencia la fragilidad de la confianza en las versiones oficiales cuando persisten desapariciones sin resolver en la provincia.