
Tras varias denuncias realizadas durante años por parte del médico cubano radicado en España Lucio Enríquez, el influyente presentador Alexander Otaola denunció en su programa a Ivette García González, exfuncionaria del régimen cubano y calificándola de represora.
Otaola subrayó que García, quien desempeñó un papel activo en la maquinaria de poder cubana, reside actualmente en los Estados Unidos, lo que considera una contradicción dado su historial vinculado a la represión política en Cuba.
García González enseñó en la Universidad de La Habana y fue profesora titular en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García” (ISRI), institución bajo el control del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) encargada de formar diplomáticos, priorizando a militantes del Partido Comunista de Cuba (PCC), la Juventud Comunista (UJC) y familiares de la élite gobernante.
Según sus detractores, la exfuncionaria defendió abiertamente a la Red Avispa, una red de espionaje cubana desmantelada en Estados Unidos, y respaldó la versión oficial sobre el derribo de las avionetas de “Hermanos al Rescate” en 1996, un hecho que provocó la muerte de cuatro exiliados.
En ese momento, el régimen cubano presentó a los agentes como “héroes”, postura con la que García González se alineó.
Entre 2007 y 2011, García González ocupó el cargo de primera secretaria en la Embajada de Cuba en Portugal, donde representó a La Habana en diversos foros públicos y promovió la causa de los “Cinco”, miembros de la mencionada red de espionaje. Sus intervenciones estuvieron orientadas a legitimar la posición del régimen ante audiencias internacionales.
Adicionalmente, organizaciones y especialistas han destacado su participación en la promoción de las “misiones médicas” cubanas, presentadas por el Gobierno como programas humanitarios, pero objeto de numerosas denuncias sobre retención salarial, restricciones a la libertad de movimiento y coerción política.
El Sindicato Independiente de Médicos de Portugal, junto con diversas publicaciones académicas, ha documentado estos abusos, sugiriendo, además, que estas misiones tenían fines de inteligencia encubierta.