
Una preocupante situación enfrentan los ancianos residentes en el edificio Holy Comforter, ubicado en La Pequeña Habana. Después de años de habitar en sus apartamentos, estos ciudadanos de la tercera edad se ven obligados a abandonarlos debido a problemas relacionados con la falta de un seguro, informó Telemundo 51.
Dicho inmueble, situado en el 190 del suroeste y la avenida 13, fue fundado en 1970 para ancianos de bajos recursos y se encuentra en los predios de la Iglesia Episcopal del Espíritu Santo.
La carta de desalojo firmada por el reverendo Rafael García, uno de los directores de la compañía que administra la residencia, ha dejado a los afectados sin alternativas para su futuro.
La misiva dice que la compañía de seguros no renovará la póliza y establece que la vida útil del edificio ha llegado a su fin. Sin embargo, los residentes se encuentran desconcertados, ya que inicialmente se les había informado que la demolición solo afectaría la parte de la iglesia y el day-care, pero ahora les dicen que será todo el edificio.
Eugenia González, una de las residentes, compartió su angustia al canal estadounidense. “Dicen que esto está casi cayéndose. Ustedes pueden pasar a los apartamentos de aquí y no verán ni una gotera”, comentó.
Otra inquilina, llamada Olga Prieto, tiene una preocupación mayor por su delicado estado de salud. “Estoy operada del corazón y no hay donde meterse, no hay apartamentos vacíos, no hay ningún lugar”, refirió.
Inclusive, los residentes han buscado compañías de seguros para el cumplimiento del requisito, pero los administradores del edificio no aceptan la propuesta, ni siquiera tienen interés en escuchar los planes de protección, aseguran.
La magnitud de la situación se acentúa al saber que un seguro para el edificio podría costar hasta 40 mil dólares al año, una cantidad que los residentes consideran inalcanzable al evaluar sus ingresos y los subsidios que reciben.
En medio de esta preocupante realidad, también contactaron a una consultora para la evaluación sobre la construcción de un nuevo complejo donde pudieran vivir. “Caben cuatro edificios en esta área. O sea, que pueden hacer con calma la parte de la iglesia tras demolerla y por último este edificio, para poder trasladar a todos los vecinos que viven aquí al nuevo edificio”, declaró un vecino.
Aunque se ha ofrecido un mes de alquiler gratuito como ayuda en la transición a una nueva vivienda, muchos de ellos enfrentan la difícil realidad de encontrar un hogar alternativo en un plazo de tiempo limitado.