
El reciente apagón masivo que dejó a toda Cuba a oscuras volvió a generar una pregunta clave entre la población: si el país cuenta con parques solares fotovoltaicos en funcionamiento, ¿por qué no se aprovecha esa energía cuando colapsa el Sistema Eléctrico Nacional (SEN)?
Actualmente, Cuba dispone de 28 parques solares fotovoltaicos distribuidos en varias provincias. En conjunto, estas instalaciones generan alrededor de 2.929 MWh diarios, con una potencia máxima de 523 MW en las horas de mayor radiación solar.
Sin embargo, esa cifra es apenas una fracción de lo que demanda el país. Para ponerlo en perspectiva, en una jornada típica la demanda supera los 3.450 MW, mientras la disponibilidad de generación, basada sobre todo en termoeléctricas obsoletas, ronda los 1.910 MW, lo que provoca déficits de más de 1.500 MW y cortes eléctricos prolongados.
La clave para entender la desconexión de los paneles solares durante el apagón total está en los parámetros de calidad que sostienen la red eléctrica en Cuba: un voltaje de 110 V y una frecuencia de 60 Hz. Para que los parques solares funcionen, necesitan “sincronizarse” con esos valores de la red. Cuando ocurre un colapso y el SEN cae a cero, desaparece el punto de referencia que permite a los inversores fotovoltaicos entregar energía de manera estable.
En esas condiciones, los equipos solares se desconectan automáticamente. No es un error de diseño, sino una medida de protección para evitar daños en los equipos y prevenir que se formen “islas eléctricas” inestables que pondrían en riesgo tanto a la infraestructura como a los usuarios. Dicho de otro modo: aunque el sol siga brillando y los paneles estén listos para generar electricidad, no tienen red a la cual entregarla.
La situación sería diferente si Cuba contara con parques solares equipados con sistemas de almacenamiento en baterías o con configuraciones “off-grid” (fuera de la red), capaces de funcionar de manera autónoma. En ese escenario, parte de la población podría tener electricidad incluso durante apagones generales. Sin embargo, el modelo implementado en Cuba es totalmente interconectado. La razón principal es que un banco de baterías es muy costoso.
Otro factor determinante es la capacidad de “arranque negro” o black start, indispensable para reiniciar el SEN después de un colapso. Normalmente, esa tarea la realizan plantas hidroeléctricas o grupos electrógenos preparados para generar los primeros impulsos eléctricos.
Es decir, el régimen castrista ha engañado a los cubanos generando falsas esperanzas sobre los paneles solares. En medio de un apagón total, estos sistemas de energía renovable dependen de fuentes generadoras a base de hidrocarburos para que fijen frecuencia y voltaje y puedan interconectarse.
¿Por qué colapsó esta vez el sistema eléctrico en Cuba?
El Sistema Electroenergético Nacional de Cuba colapsó totalmente el 10 de septiembre tras la salida imprevista de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, la de mayor capacidad unitaria del país. Este es el quinto apagón masivo que se produce en la Isla en menos de un año.
El Ministerio de Energía y Minas informó que la falla fue causada por una “falsa lectura” en su sistema automático. Aunque el problema no es grave, la unidad necesita 20 MW instantáneos para reiniciar operaciones, energía que no posee internamente. Por ello, se implementan microislas eléctricas para intentar suministrar la potencia requerida para el arranque.
En diciembre pasado, la CTE Guiteras también fue responsable de llevarse por delante a toda la infraestructura eléctrica del país. En esa ocasión, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, indicó que la sorpresiva salida se dio por un relé defectuoso que controlaba la válvula de combustible, vinculado a una tarjeta electrónica.
Las reiteras interrupciones evidencian la falta de redundancia en sistemas críticos, la precariedad de equipos con más de 40 años de explotación y la ausencia de capacidad de reserva en todo el sistema. La deficiente planificación e inversión mantienen al SEN extremadamente vulnerable.