
“El Mencho”, uno de los narcotraficantes más poderosos de México y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), fue enterrado el lunes 2 de marzo de 2026 en Guadalajara, Jalisco.
Su muerte, ocurrida el 22 de febrero tras un operativo del Ejército mexicano, marcó el fin de una era de violencia y caos en México, aunque dejó a su organización en pleno funcionamiento.
La noticia del entierro de Oseguera Cervantes fue confirmada por funcionarios locales, quienes aseguraron que el evento tuvo lugar en el cementerio Recinto de Paz, en Zapopan, un suburbio de la ciudad de Guadalajara.
Un fuerte despliegue de seguridad rodeó el acto, mientras decenas de personas, la mayoría cubiertas con paraguas negros, acompañaron el cortejo fúnebre. A pesar del secretismo en torno al evento, diversos medios locales confirmaron que la inhumación se llevó a cabo en un contexto de alta tensión.
Oseguera fue abatido en un enfrentamiento con las fuerzas especiales mexicanas tras ser localizado en una zona rural de Jalisco, gracias a una operación conjunta entre autoridades mexicanas y estadounidenses. Durante el tiroteo, Oseguera y dos de sus guardaespaldas resultaron gravemente heridos y murieron mientras eran trasladados al hospital.
La causa de muerte de El Mencho fue confirmada en su acta de defunción, que detalla múltiples heridas de bala. Su cuerpo fue trasladado primero a Ciudad de México antes de ser entregado a sus familiares para el entierro.
El operativo que acabó con la vida del líder del CJNG también desató una ola de violencia en varios estados de México, especialmente en Jalisco y Michoacán, donde la organización mantiene su poder. Más de 70 personas perdieron la vida durante los ataques del CJNG, incluidos civiles y autoridades de seguridad.
El funeral de El Mencho se convirtió en una ocasión para recordar su impacto en el narcotráfico, pero también para reflexionar sobre el legado de violencia y destrucción dejado por el CJNG.
En redes sociales, algunos miembros de la comunidad de Culiacán, Sinaloa, señalaron la opulencia de las tumbas de los capos del narcotráfico, comparando la de El Mencho con las de figuras como Ignacio Coronel, antiguo socio de Oseguera. Mientras tanto, otros recordaron su figura como un símbolo de la guerra que azota a México desde hace más de una década.
La reacción de las autoridades mexicanas y de las fuerzas internacionales continúa, ya que el CJNG sigue operando con fuerza a nivel nacional e internacional.
La captura de líderes clave dentro de la organización podría ser la única forma de frenar su expansión y las constantes amenazas que representan para la estabilidad de México y sus vecinos.
todo es un cuento ese no esta muerto