
Desde el pasado 28 de mayo, y según una orden ejecutiva firmada por el presidente Joe Biden, el sector privado cubano, incluyendo trabajadores por cuenta propia y las Micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), puede abrir cuentas bancarias en Estados Unidos y triangular operaciones financieras en el sistema estadounidense.
Sin embargo, las entidades bancarias estarían reacias a abrirles cuentas en dólares a Mipymes cubanas, pues todavía Cuba está en la lista de países patrocinadores del terrorismo y, por ley, los bancos podrían enfrentar consecuencias si dentro de unos meses cambia la administración demócrata.
Así pasó con los cruceros a Cuba, a los cuales Barack Obama les dio luz verde en su política de acercamiento al régimen de La Habana. Las empresas de cruceros, impulsadas por el deshielo, comenzaron hacer negocios y viajar a la Isla; sin embargo, en años posteriores enfrentaron juicios bajo el artículo III de la Ley Helms-Burton.
En ese sentido, Carlos Saladrigas, cofundador del polémico Cuba Study Group de posición “moderada” y diálogo hacia el régimen, señala que aunque la ley lo permite, los bancos deben cumplir con requisitos estrictos debido a la inclusión de Cuba en la lista de países que patrocinan el terrorismo. “Una cosa es que la ley lo permita y otra que los bancos quieran”, comentó.
Saladrigas considerado en este sentido demasiado conciliador con el régimen, aclara que la apertura de cuentas no será sencilla debido a los estrictos controles bancarios. “Esto no quiere decir que mañana un cubano pueda entrar en cualquier banco y abrir una cuenta, eso no va a hacer así tan fácil. Tienen que saber quién eres, de dónde viene tu dinero…”.
En entrevista para Radio Martí, el promotor del fin del embargo a Cuba, aclara que, en cualquier caso, “hay instituciones bancarias a las que les interesa y que ven posibilidades de ganar dinero de una forma legal y limpia”.
El graduado de la Escuela de Negocios de Harvard resalta que estas medidas pueden conducir a una disminución de precios, aunque la inflación se mantenga debido a la baja productividad. La posibilidad de realizar transacciones transparentes dentro del sistema bancario estadounidense también podría facilitar el comercio y reducir la economía informal.
“Ya no hay que traer cosas de China a un costo de flete altísimo, si las puedes comprar más baratas en Estados Unidos. Todo esto va a redundar en un descenso de precios, aunque la inflación siga porque no hay productividad”.
“Otra ventaja muy grande –sostiene– es que al hacer esas transacciones dentro del sistema bancario de EEUU todo quedará plasmado de manera transparente.
“Las empresas financieras, los bancos, etc, requieren saber de dónde proviene el dinero. Ahora todo queda a la luz pública y no como hasta ahora que se hacen por canales oscuros… Dinero que viaja a través de mulas cuando eso es innecesario y se puede resolver permitiéndole a los cubanos que abran sus propias cuentas”.
Según datos oficiales, en Cuba hay alrededor de 11.000 empresas privadas que generan un tercio del empleo total del país, pero solo ocupan un 13% del PIB, por lo cual la gran dominante sigue siendo la empresa estatal socialista.