
El querido meteorólogo cubano José Rubiera fue captado en video en compañía de su esposa Yamilis Gimeno disfrutando de un almuerzo en un restaurante cubano de A Coruña, España.
Fue precisamente una cubana que trabaja en el local gastronómico quien lo abordó para pedirle un saludo a sus seguidores. “La pasé muy bien. Pasen por aquí, se lo recomiendo, buen lechón”, respondió Rubiera a la usuaria Dianeisy García en TikTok.
La aparición del meteorólogo de 80 años en España llamó la atención porque hasta entonces no se conocían públicamente su estancia en el país ni las razones del viaje. El material confirma que la pareja estuvo en A Coruña y que ya había acudido antes al restaurante, según la trabajadora.
La grabación no permite establecer cuándo ocurrió la visita. Tampoco revela la fecha de llegada a España, la duración de la estancia o si el viaje obedece a asuntos familiares, profesionales o personales.
Una voz ligada durante décadas al parte del tiempo
Rubiera nació el 22 de enero de 1946 en San Antonio del Río Blanco, localidad situada en el territorio que actualmente pertenece a Mayabeque. Se licenció en Meteorología y obtuvo después un doctorado en Ciencias Geográficas. Durante años dirigió el Centro Nacional de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba, institución de la que está jubilado.
@dianeisygarcia
Su trabajo ante las cámaras comenzó en 1981. A partir de entonces, sus explicaciones sobre huracanes, frentes fríos y lluvias intensas pasaron a formar parte de la programación informativa cubana. En momentos de amenaza ciclónica, su labor consistía en convertir mapas, datos y términos técnicos en orientaciones que cualquier persona pudiera entender.
Fuera de Cuba también desarrolló una trayectoria profesional reconocida. La Organización Meteorológica Mundial lo mantiene entre los vicepresidentes del Comité de Huracanes de la Asociación Regional IV, integrado por países de América del Norte, Centroamérica y el Caribe. Desde esa responsabilidad participa en la cooperación regional relacionada con la vigilancia y comunicación de los ciclones tropicales.
La jubilación no puso fin a su presencia pública. Rubiera continúa explicando el tiempo y otros asuntos científicos mediante su canal RubieraTiempo en YouTube. El 4 de julio de 2026 estrenó “Más Allá del Tiempo”, un pódcast semanal dedicado a la meteorología, la astronomía y las ciencias de la Tierra, con un lenguaje dirigido a espectadores no especializados.
También ha regresado a la televisión cuando las circunstancias lo han requerido. En octubre de 2025 reapareció de manera puntual en la pantalla nacional para informar sobre el huracán Melissa y los riesgos para el oriente de Cuba. Después mantuvo sus análisis de otros sistemas tropicales mediante las plataformas digitales.
Lo que Rubiera representa para muchos cubanos
Para numerosos cubanos, Rubiera es más que el especialista que anuncia lluvia o calor. Su imagen está unida a la temporada ciclónica, a las familias reunidas frente al televisor y a la espera del próximo parte para saber hacia dónde avanzaba un huracán. Su forma pausada de explicar los fenómenos ayudó a que información compleja llegara de manera comprensible a hogares de todo el país.
Esa memoria viajó también con la emigración. Quienes viven fuera de la isla pueden reconocer en su voz, sus mapas y su manera de comunicar una parte de la vida cotidiana cubana. Por eso, una comida en un restaurante de Galicia termina despertando interés entre personas que quizá llevan años lejos, pero recuerdan haber seguido sus explicaciones durante una tormenta.
La presencia de José Rubiera en España refleja esa conexión. No se trata únicamente de la notoriedad de una figura televisiva, sino del reconocimiento hacia alguien vinculado durante décadas con momentos de incertidumbre en los que disponer de información clara podía marcar la manera de prepararse.
En 2018, el Gobierno español le concedió la Orden del Mérito Civil por su trayectoria y sus aportes a la meteorología. Ocho años después, José Rubiera en España vuelve a ser noticia por una escena cotidiana: una salida a comer con su esposa y el saludo espontáneo de una compatriota que lo reconoció.