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Capturan a vecino “de confianza” que entró a robar con un machete a una casa en Santiago de Cuba

Capturan a vecino “de confianza” que entró a robar con un machete a una casa en Santiago de Cuba
Un joven que se dedicaba a vender pan entró armado a una casa, intimidó a un menor con un machete y huyó con el celular de una doctora. (Foto © Yosmany Mayeta – Facebook)

Un joven que se dedicaba a vender pan en el reparto Veguita de Galo, Santiago de Cuba, entró armado a una casa, intimidó a un menor con un machete y huyó con el celular de una doctora. Ocurrió este jueves al mediodía, en la esquina de la calle 9 e Iglesias. No llegó lejos.

El acusado no era un extraño. Cada día recorría las calles de Veguita de Galo ofreciendo pan de puerta en puerta. Los vecinos lo conocían. Las familias lo dejaban pasar. Sabía qué casas tenían la puerta abierta, a qué hora salía cada quien y quién vivía sola.

Según reporta el periodista Yosmany Mayeta, todo ocurrió al mediodía del jueves, cuando el hombre detectó que la vivienda de una doctora estaba sin cerradura. Subió las escaleras y entró.

Dentro se encontró con un niño de la familia. Lejos de retroceder, sacó el machete que llevaba encima y lo empujó para silenciarlo. Luego tomó el teléfono celular de la dueña de la casa y salió corriendo. Los hechos ocurrieron en plena luz del día.

Los vecinos no esperaron a la policía

La huida duró poco. Vecinos del reparto lo interceptaron antes de que pudiera abandonar el área. Al verse rodeado, tiró el machete y el teléfono al suelo. El gesto no aplacó a nadie.

Lo que siguió quedó grabado en video. La golpiza fue contundente y colectiva. Una testigo que presenció todo desde el comienzo dijo a Mayeta: “Le dieron golpes hasta por gusto, ni la policía podía parar a las personas”. El celular fue localizado poco después en una de las calles por donde intentó escapar. La doctora lo recuperó.

El joven, identificado en las imágenes por su pulóver blanco rasgado, quedó bajo el control de los vecinos antes de que las autoridades pudieran intervenir. Su estado de salud y su paradero actual no se conocen hasta el cierre de esta nota.

La identidad de la fuente que aportó el testimonio fue protegida a solicitud expresa. Era una vecina directa de la familia afectada.

Lo que pasó en Veguita de Galo no sorprende a quienes viven allí. Sorprende cada vez menos en muchos barrios cubanos. Cuando una comunidad siente que el crimen avanza y las respuestas institucionales no llegan, la gente deja de esperar.

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