
Luigi Mangione, acusado por el homicidio del director ejecutivo de UnitedHealthcare, Brian Thompson, regresará esta semana a los tribunales de Nueva York para una audiencia clave sobre las pruebas que lo vinculan con el crimen, que el 4 de diciembre cumplirá su primer aniversario.
El sospechoso, de 27 años, busca impedir que la Fiscalía utilice una pistola, un cuaderno y varias de sus declaraciones a la policía en el proceso judicial estatal por asesinato, aún sin fecha de inicio.
Mangione comparecerá desde este lunes ante el Tribunal de Apelaciones de Manhattan. Su defensa pretende bloquear que los fiscales muestren al jurado los objetos confiscados durante su arresto.
Entre estos objetos clave para la parte acusadora se encuentra una pistola de 9 mm que, según la acusación, coincide con el arma utilizada en el asesinato de Thompson a las afueras de un hotel de Nueva York cuando se dirigía a una conferencia anual de inversores de su empresa.
Asimismo, se encuentra en disputa un cuaderno donde el acusado habría descrito su intención de “golpear” a un ejecutivo de seguros de salud. Los abogados del acusado sostienen que el registro de la mochila en la que se hallaron los objetos fue inconstitucional, porque la policía no contaba con una orden judicial.
Además, buscan excluir ciertas declaraciones de Mangione, incluida la supuesta entrega de un nombre falso, alegando que los agentes empezaron a interrogarlo antes de informarle de su derecho a guardar silencio.
Si el tribunal decide suprimir la pistola y el cuaderno, la defensa obtendría una victoria procesal de gran peso, mientras que la Fiscalía sufriría un golpe al perder una posible arma homicida y una pieza central para sustentar el móvil.
La Fiscalía del Distrito de Manhattan ha citado de forma extensa el diario manuscrito de Mangione en documentos judiciales, incluyendo pasajes donde el acusado elogia al Unabomber, Ted Kaczynski.
Según los fiscales, el joven reflexionó en ese cuaderno sobre rebelarse contra “el cártel de seguros de salud, mortal y alimentado por la avaricia” y escribió que matar a un ejecutivo del sector “transmite a un bastardo codicioso que se lo merecía”.
El acusado se ha declarado inocente de los cargos estatales y federales de asesinato. A nivel estatal se enfrenta a la posibilidad de cadena perpetua, mientras que la fiscalía federal solicita la pena de muerte.
Las audiencias de esta semana se refieren únicamente al caso estatal. La próxima vista del caso federal está programada para el 9 de enero. Funcionarios judiciales han adelantado que las audiencias en Manhattan podrían extenderse más de una semana.
La policía afirmó que la munición utilizada llevaba escritas las palabras “retrasar”, “negar” y “deponer”, en alusión a un lenguaje utilizado para describir la manera en que algunas aseguradoras evitan pagar reclamaciones.
Mangione, de familia adinerada de Maryland y formación en la Ivy League, fue detenido cinco días después en un McDonald’s de Altoona, Pensilvania, a unos 370 kilómetros al oeste de Nueva York.
En septiembre pasado, los abogados del acusado solicitaron a una jueza federal impedir que los fiscales busquen la pena de muerte. La defensa argumentó que las autoridades contaminaron el proceso al convertir el arresto en un espectáculo mediático y además de expresar declaraciones públicas relacionadas con la aplicación de la pena capital.
Los abogados de Mangione argumentan que las declaraciones de la secretaria de Justicia de Estados Unidos, Pam Bondi, afectan al proceso porque anticipó la pena capital antes de que existiera una acusación formal. En ese momento, la funcionaria calificó el crimen como un “asesinato premeditado y a sangre fría”.