Un grupo de científicos ha descubierto que las hormigas utilizan mecanismos de control de enfermedades similares a los humanos, como la cuarentena, para evitar la propagación de infecciones dentro de sus colonias.
Investigadores de la Universidad de Lausana, en Suiza, estudiaron 22 colonias de hormigas negras de jardín y observaron cómo estos insectos reducen el contacto con individuos enfermos, aislándolos del resto de la población para prevenir la transmisión de enfermedades.
Aunque la cuarentena es una práctica común en los seres humanos, los científicos creen que este comportamiento en las hormigas es el resultado de un proceso evolutivo que les ha permitido desarrollar estrategias avanzadas de supervivencia, a pesar de su sistema neuronal relativamente simple. Su capacidad de coordinación en comunidad les permite responder eficazmente ante amenazas biológicas.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista *Science*, detalla cómo los científicos introdujeron el hongo patógeno Metarhizium brunneum en algunas hormigas. Este microorganismo, letal en menos de 48 horas, activó una rápida respuesta en la colonia: los individuos sanos detectaron a los infectados y limitaron inmediatamente el contacto con ellos, reduciendo así la propagación del hongo.
Para analizar este comportamiento, los investigadores instalaron cámaras de alta precisión que registraron el movimiento de la colonia. Posteriormente, los datos fueron procesados con programas informáticos diseñados para simular los efectos del aislamiento en la propagación de la enfermedad.
Si bien los resultados no son concluyentes, los científicos sospechan que las hormigas podrían detectar la presencia de patógenos mediante el olfato, lo que les permitiría reaccionar de manera temprana y proteger a la colonia. Este descubrimiento sugiere que los mecanismos de defensa colectiva ante enfermedades han evolucionado en distintas especies, incluso en aquellas con sistemas neurológicos más simples, pero con una organización social altamente eficiente.