
La Terminal 3 del Aeropuerto José Martí de La Habana, dedicada a los vuelos internacionales, tuvo que ser cerrada durante la noche del pasado lunes 22 de septiembre y permaneció sin operaciones hasta las 3:00 a.m. Según las autoridades, los vuelos programados en ese periódico fueron desviados hacia la terminal 2.
El motivo del cierre fue la rotura de una tubería de agua que inundó los salones de control de inmigración. Ante las molestias que causaba entre los usuarios de esa terminal, se suspendieron las salidas y fueron trasladadas hacia la otra terminal.
Específicamente, los afectados fueron los vuelos de Conviasa, Copa y Neos que tenían horarios de salida durante la noche y las primeras horas de la madrugada. Según la nota oficial de la aviación civil cubana, se desplegaron equipos técnicos y la situación fue contenida. La terminal 3 quedó operativa al filo de las 3:00 a.m.
El aeropuerto ofreció disculpas y agradeció la comprensión de los usuarios tras el cierre temporal. Sin embargo, el episodio vuelve a exponer la fragilidad de la infraestructura aeroportuaria cubana y su impacto directo en viajeros.
La avería en una conductora hidráulica y la pérdida de miles de litros de agua se da en un contexto de grave sequía que afecta al país. De acuerdo con reportes del régimen comunista, la sequía afecta al 99% de Cuba, provocando una crisis de agua sin precedentes. En especial, provincias orientales como Santiago de Cuba y Holguín enfrentan una grave escasez, con más de 860.000 personas sin acceso regular al agua potable.
En La Habana, los cortes intermitentes afectan a miles, debido a la inestabilidad eléctrica que afecta la Cuenca Sur, fuente principal de bombeo. Aunque se han destinado millones de pesos a inversiones en infraestructura hidráulica, como estaciones de bombeo y redes de agua potable, la situación persiste sin mejoras significativas.
Las autoridades han implementado medidas como la distribución de agua mediante camiones cisterna, pero esto no ha resuelto el problema. La crisis de agua es una de las manifestaciones más visibles de la falta de mantenimiento y de recursos en sectores clave de la infraestructura cubana.
Otros problemas de infraestructura en el aeropuerto de La Habana
El Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana viene presentando problemas de infraestructura. Por ejemplo, hace unas semanas los pasajeros quedaron en la oscuridad producto de los apagones masivos en Cuba. La planta de generación eléctrica de emergencia no funcionó.
El incidente, capturado en un video de TikTok, mostró a los viajeros moviéndose con la luz de sus teléfonos. Las reacciones fueron principalmente negativas, con usuarios calificando la situación de falta de respeto.
Según un informe de la IATA, el principal aeropuerto de Cuba sigue siendo uno de los más congestionados de la región. La saturación se debe a una infraestructura limitada y la coincidencia de horarios de las aerolíneas. La terminal está en “nivel 3”, categoría para aeropuertos altamente congestionados, como los de Bogotá y Ciudad de México.
El problema principal es la falta de slots, ya que muchos vuelos coinciden en horas pico debido a la sincronización con el check-in y check-out de los hoteles. La IATA propone mejorar la distribución de franjas horarias para evitar saturaciones.