
Estados Unidos trasladó a Guinea Ecuatorial a cinco migrantes que se negaron a desembarcar en Liberia durante un vuelo de deportación realizado esta semana.
El grupo, integrado por tres ciudadanos cubanos, un brasileño y una mujer de Camerún, fue enviado a Malabo después de permanecer dentro del avión que llegó a Monrovia como parte de un acuerdo de Washington con países africanos para recibir deportados.
Los cinco migrantes formaban parte del primer vuelo enviado por la administración de Donald Trump hacia Liberia, dentro de una estrategia que busca utilizar terceros países para recibir a personas que Estados Unidos no puede deportar directamente a sus naciones de origen por restricciones legales, decisiones judiciales o posibles riesgos de tortura y otros abusos.
Migrantes rechazaron desembarcar en Liberia y fueron trasladados a otro país
El avión salió desde Luisiana, Estados Unidos, realizó una escala en Dakar, Senegal, y llegó a Monrovia el jueves. Las autoridades liberianas habían anunciado que recibirían un primer grupo de 20 deportados, pero solo 15 personas descendieron de la aeronave.
Según fuentes citadas por Reuters y otros medios, los cinco migrantes restantes se negaron a abandonar el avión. Entre ellos estaban los tres cubanos, un ciudadano brasileño y una mujer camerunesa.
Las fuentes indicaron que a los pasajeros se les comunicó inicialmente que serían trasladados nuevamente a Estados Unidos. Sin embargo, la aeronave tomó rumbo hacia Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, donde los cinco fueron obligados a desembarcar.
Actualmente, los cinco migrantes permanecen detenidos en un antiguo hotel de Malabo junto a otros deportados enviados previamente por Washington mediante acuerdos similares.
Cerca de 40 deportados permanecen retenidos en Guinea Ecuatorial
Con la llegada de este grupo, alrededor de 40 deportados se encuentran actualmente detenidos en Guinea Ecuatorial, según testimonios recogidos por organizaciones y medios de comunicación.
Ahmed Soliman, un inmigrante egipcio que permanece en ese lugar desde hace cuatro meses, denunció problemas en las condiciones del centro. Organizaciones defensoras de derechos humanos han señalado deficiencias en la atención médica, afectaciones psicológicas y dificultades para acceder a asistencia legal.
Los grupos críticos con estos acuerdos han cuestionado que Estados Unidos envíe migrantes a países donde no tienen vínculos previos y donde su futuro migratorio permanece sin una solución definida.
Meredyth Yoon, directora de litigios de Asian Americans Advancing Justice-Atlanta, afirmó que estos programas permiten trasladar personas entre países sin garantizar adecuadamente sus derechos.
Washington defiende los acuerdos con países africanos
El acuerdo firmado con Liberia contempla que ese país pueda recibir hasta 1.200 deportados durante un periodo de 12 meses. Se trata de uno de los pactos de este tipo más amplios establecidos por Estados Unidos con una nación africana.
La administración estadounidense sostiene que estas medidas son legales y forman parte de su estrategia para combatir la inmigración irregular. El Departamento de Seguridad Nacional aseguró que los migrantes fueron enviados a un “tercer país seguro”.
Un portavoz de la agencia afirmó que, cuando un juez determina que una persona no tiene derecho a permanecer en Estados Unidos, el Gobierno procederá con su expulsión.
El Departamento de Estado también respaldó la política migratoria y aseguró que mantiene su compromiso de reforzar la seguridad fronteriza y reducir la inmigración ilegal.
Los acuerdos con terceros países africanos han generado críticas de organizaciones defensoras de los derechos humanos, especialmente en casos de personas que cuentan con protecciones legales para evitar su retorno directo debido a posibles riesgos en sus países de origen.