
El nombre de Ramón Oniel Columbié Grimón comenzó a circular con fuerza entre seguidores de la música urbana cubana después de que varias publicaciones en redes lo identificaran como el padre de Oniel Ernesto Columbié Campos, el reguetonero cubano conocido artísticamente como Oniel Bebeshito.
El dato ha cobrado relevancia no solo por el ascenso internacional del joven repartero, hoy instalado en Miami, sino también por la discusión pública que lo ha rodeado: durante años, parte de su audiencia le ha pedido un pronunciamiento político más claro sobre Cuba.
Bebeshito, cuyo nombre real es Oniel Ernesto Columbié Campos, es uno de los rostros más visibles del reparto cubano actual. Nacido el 30 de mayo de 1997 en La Habana, cuenta con una prolífica carrera artística que catapultó una vez se instaló en Miami, ciudad a la que entró por la puerta grande al llenar por capacidad el Pitbull Stadium en su primer concierto.
De Palma Soriano a Argentina: la vida pública del padre de Bebeshito
Ramón Oniel Columbié Grimón nació en Palma Soriano, Santiago de Cuba, y terminó mudándose a Paraná, Argentina, en 2008. Medios de ese país lo retrataron durante años como un artista, narrador, músico, promotor cultural y emprendedor gastronómico que llevó parte de la cultura cubana a la comunidad.
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♬ Mi Nombre – Prod. by Ernesto Losa x Roberto Ferrante – Bebeshito & Ernesto Losa
En una entrevista publicada por Paraná hacia el Mundo, se le describe como un cubano con estudios vinculados a la Historia y el Teatro, conocido por el apodo de “Mongui” y radicado por entonces en esa ciudad, donde compartía su vida con una argentina llamada Lilian y trabajaba en el proyecto cultural Rinconcito Cubano.
Según ese mismo perfil, Columbié primero vivió en Santa Fe y luego en San José del Rincón. En 2015 conoció a Lilian, su pareja, con quien impulsó Rinconcito Cubano, una propuesta de tragos, comida y cultura de la isla. El propio Ramón decía entonces que su vida laboral transcurría entre espectáculos, talleres en escuelas y una “barra al paso” en Avenida Las Américas, donde ofrecía mojitos y canchánchara.
Su vínculo con Argentina tenía también una carga ideológica y sentimental. En la entrevista recordó que desde adolescente estudiaba la historia argentina por sus películas, su música y, sobre todo, por la figura de Ernesto “Che” Guevara. También contó que en 2004 supo que su padre había luchado junto al Che en la Sierra Maestra.
El emprendedor cubano que vendía mojitos en Argentina
Otra amplia entrevista, publicada por UNO Entre Ríos en 2022, lo presentó como “el hombre que cautiva con sus tragos y comidas”. Allí se cuenta que Ramón se interesó por la historia argentina desde niño, que en 2001 estuvo cerca de viajar al país con un espectáculo de cuentos (plan que se frustró por el estallido social argentino) y que su primer viaje se concretó en 2007 por una relación sentimental con una argentina. Un año después volvió para instalarse de manera definitiva.
Durante años trabajó en el proyecto Lectura sobre Ruedas, una iniciativa vinculada a la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares y a la provincia de Santa Fe, con la que recorrió escuelas y desarrolló espectáculos y talleres de animación a la lectura. Luego, tras problemas económicos y de salud, empezó a preparar comida cubana para vender.
Su papel como defensor del régimen cubano
La imagen pública de Ramón Columbié Grimón, sin embargo, no se limita a la del emprendedor nostálgico que vendía mojitos en Argentina. De acuerdo con datos biográficos publicados por Análisis Digital, también trabajó como profesor de Historia y Política en secundaria, se graduó como actor en 1991 y durante sus años en Cuba impartió talleres sobre narración oral, masificación y política cultural de la Revolución Cubana.
En enero de 2026, el medio estatal Perlavisión lo ubicó nuevamente en Cuba, al reseñarlo como actor y narrador llegado desde Palma Soriano durante el evento nacional Ciudad para Contar, celebrado en Cienfuegos. Esa aparición confirma que, después de sus años en Argentina, Columbié Grimón regresó a la isla y retomó presencia en circuitos culturales oficiales.
Actualmente, Ramón Columbié Grimón no esconde su afinidad con el régimen cubano. En 2024, se mostró en Favebook celebrando la jornada de homenaje al “invicto Comandante en Jefe” y compartió una publicación donde llamaba a Fidel Castro “el político más grande de Cuba, América y el mundo”.
También ha publicado fotos sobre su participación en actos políticos. Recientemente, celebró en su perfil “el Aniversario 67 de la Revolución Cubana”, así como el aniversario del desembarco del yate Granma en Las Coloradas, municipio Niquero, provincia Granma.
Según la información recabada en su perfil y en datos biográficos que circulan públicamente, Columbié Grimón es licenciado en Historia por el Instituto Pedagógico Frank País de Santiago de Cuba y estudió Actuación en la Universidad de Oriente. También se le identifica como cuadro de Cultura en Palma Soriano. Estos elementos refuerzan una trayectoria ligada al aparato cultural cubano y a la narrativa oficial de la llamada Revolución.
¿Por eso Bebeshito no habla de política?
Ese trasfondo ha sido usado por críticos de Bebeshito para explicar el silencio político que el artista ha mantenido durante mucho tiempo. La conexión familiar ha sido señalada en redes y medios del exilio, donde se ha identificado a Ramón Columbié Grimón como padre del reguetonero.
La polémica alrededor de Bebeshito explotó especialmente tras su gran primer concierto en Miami. Univision recogió críticas porque el artista no pidió públicamente libertad para Cuba durante su presentación, mientras voces del exilio cuestionaron que un cantante cubano con tanto arrastre popular evitara pronunciarse de manera directa.
El caso deja una tensión evidente: Bebeshito vive ahora en Miami, crece dentro de la industria musical latina y ha sido incluido por Billboard entre los artistas latinos a seguir en 2026, pero su figura sigue atrapada en una discusión muy cubana: hasta qué punto un artista popular debe hablar de política cuando su público se lo exige, y cómo pesan los vínculos familiares con estructuras culturales afines al régimen.