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Cuba no podría recibir más préstamos desde Brasil ni aunque Lula quiera

Cuba no podría recibir más préstamos desde Brasil ni aunque Lula quiera
El proyecto que más acumuló deuda fue el Puerto de Mariel. (Foto © Periódico Cubano)

Cuba quedaría impedida de recibir nuevos créditos del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil mientras mantenga una deuda vencida de 676 millones de dólares con el país sudamericano.

La restricción surge por una ley sancionada por Luiz Inácio Lula da Silva, que reabre el financiamiento para obras brasileñas en el exterior, pero bloquea operaciones con gobiernos morosos para evitar nuevos impagos.

La norma permite que el BNDES vuelva a financiar la exportación de servicios de ingeniería. Ese mecanismo benefició en el pasado a empresas constructoras brasileñas que ejecutaron obras fuera de Brasil. Sin embargo, el caso cubano quedó marcado por atrasos millonarios y por dudas sobre las garantías aceptadas.

Según datos divulgados por CNN Brasil, La Habana acumula 676 millones de dólares en pagos pendientes con Brasil. El monto está vinculado a operaciones financiadas años atrás, cuando el gobierno cubano recibió apoyo para proyectos de infraestructura presentados como parte de la cooperación bilateral.

El proyecto más relevante fue el Puerto de Mariel, una obra promovida por el régimen cubano como pieza clave para atraer inversiones y dinamizar el comercio exterior. Con el paso del tiempo, la operación terminó convertida en un problema financiero para Brasil, debido a la falta de pago por parte de Cuba.

El esquema del BNDES no consiste en entregar dinero de forma directa a otro gobierno. El banco financia la exportación de servicios de compañías brasileñas. Las empresas ejecutan obras contratadas en el extranjero y luego el país beneficiado debe cumplir con los pagos pactados.

Lula da Silva gobernó en dos periodos consecutivos entre 2003 y 2011 y hasta el 2022 volvió al poder tras vencer a Jair Bolsonaro. (Captura de pantalla © El País – YouTube)

Cuando el país contratante no paga, el BNDES puede activar un seguro respaldado por el Fondo de Garantía a la Exportación. Ese mecanismo federal cubre riesgos asociados a operaciones internacionales. En la práctica, si la deuda no se recupera, el impacto termina protegido con recursos públicos brasileños.

En el caso del Puerto de Mariel, el BNDES aceptó como garantía ingresos relacionados con la industria cubana del tabaco. Esa decisión recibió cuestionamientos posteriores del Tribunal de Cuentas de la Unión, que consideró débil ese respaldo. La observación aumentó las críticas sobre la forma en que se aprobaron esos financiamientos.

El Ministerio de Hacienda de Brasil informó a CNN Brasil que no existe una fecha prevista para la regularización de los pagos pendientes. La cartera señaló que mantiene gestiones bilaterales y acciones en foros internacionales para cobrar los créditos. También indicó que los montos vencidos siguen acumulando intereses.

La nueva legislación busca reducir el riesgo de futuros impagos. Entre sus cambios, exige mayor transparencia en las operaciones del BNDES y obliga a mantener información pública sobre los préstamos. La disposición más relevante para Cuba es la prohibición de financiar a países que ya estén en mora.

Esa regla deja al régimen cubano en una posición incómoda. Aunque el gobierno de Lula impulse la reactivación de créditos para obras en el exterior, La Habana no podría acceder a nuevos préstamos si antes no regulariza su deuda con Brasil.

El caso expone el costo económico de acuerdos defendidos durante años como cooperación política. Cuba recibió respaldo para una obra estratégica, pero hoy arrastra una deuda millonaria que limita cualquier nueva operación. La falta de liquidez, el control estatal de la economía y la crisis estructural de la isla refuerzan las dudas sobre su capacidad real para devolver créditos internacionales.

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