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Cuba presume “soberanía hotelera” mientras grandes cadenas abandonan un sector en crisis

El régimen dice que todo funciona tras la salida de Meliá
La proclamada “soberanía” hotelera encubre, por tanto, una transferencia forzada de instalaciones después de la retirada de socios internacionales. (Foto © Periódico Cubano)

Autoridades cubanas defendieron la capacidad del Estado para asumir la administración de hoteles abandonados por cadenas extranjeras, en medio de una crisis económica, energética y turística que contradice el discurso oficial sobre la “normalidad” del sector.

El consejero de Turismo de Cuba para el Cono Sur, José Antonio Aguilera, aseguró a Prensa Latina que los hoteles permanecen abiertos y que la retirada de compañías internacionales no afecta a los viajeros.

El discurso oficial frente a las cifras

Las declaraciones se producen después de que Meliá concluyera el 24 de julio todas sus operaciones en 34 hoteles de Cuba. Iberostar y Barceló también anunciaron su salida, lo que puso fin a décadas de presencia de las principales cadenas españolas en la Isla.

Según las fuentes consultadas por Periódico Cubano, el éxodo empresarial coincide con el desplome de la llegada de turistas. Entre enero y abril de 2026, Cuba recibió 328.608 visitantes internacionales, un 56% menos que en igual periodo del año anterior.

Meliá atribuyó su retirada a dificultades operativas, legales y financieras. El Gobierno cubano, en cambio, responsabilizó principalmente a las sanciones de Estados Unidos, sin reconocer el impacto de la gestión estatal, el deterioro de la infraestructura y la falta de recursos.

Hoteles abiertos no significan normalidad

Aguilera sostuvo que décadas de colaboración con empresas internacionales permitieron formar trabajadores capaces de mantener los establecimientos bajo marcas nacionales.

Sin embargo, conservar las puertas abiertas no garantiza una operación normal. El funcionario no informó sobre ocupación, ingresos, disponibilidad de alimentos, mantenimiento, abastecimiento de combustible o calidad de los servicios.

La industria funciona además bajo una grave crisis eléctrica. El sistema energético nacional colapsó el 6 de julio y, durante la recuperación, apenas podía cubrir el 1% de la demanda de La Habana. El país también enfrenta escasez de combustible y medicamentos.

Los apagones prolongados afectan la climatización, el suministro de agua, la conservación de alimentos, el transporte y otros servicios esenciales para cualquier destino turístico. Esa realidad limita la capacidad estatal para sustituir la experiencia y las redes comerciales de las cadenas extranjeras.

Gobierno busca reemplazar a las cadenas españolas

El representante cubano intentó transmitir confianza al mercado argentino y aseguró que Cuba mantiene relaciones con agencias, aerolíneas y turoperadores. No obstante, varias compañías aéreas han suspendido vuelos ante la caída de la demanda y el aumento de los riesgos operativos.

Como señal de continuidad, Aguilera mencionó un acuerdo con la cadena italiana Domina para administrar varios hoteles. No precisó cuáles instalaciones estarán involucradas, cuándo comenzará la gestión ni las condiciones financieras pactadas.

La proclamada “soberanía” hotelera encubre, por tanto, una transferencia forzada de instalaciones después de la retirada de socios internacionales. El problema no es solo mantener hoteles abiertos, sino atraer visitantes, generar ingresos y ofrecer servicios estables en un país marcado por apagones, desabastecimiento y deterioro económico.

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