
La gasolina en Cuba ha alcanzado precios sin precedentes, superando los tres dólares por litro en el mercado informal, lo que la convierte en la más cara del mundo. La escasez de combustible, que se ha intensificado en diciembre de 2024, afecta gravemente el transporte y otros servicios esenciales.
Las largas filas en las gasolineras del estado donde la disponibilidad es limitada hace crecer el mercado de la reventa ilegal, donde los oportunistas aprovechan para vender el litro por hasta 1.000 pesos cubanos (CUP) el litro. Esas personas que pasaron largas horas, incluso días en las colas, sacan rédito al gasto de su tiempo y siempre hay alguien en desesperación que paga el combustible a ese exorbitante precio.
Periódico Cubano confirmó en sitios web oficiales que Hong Kong, con 3 dólares por litro, y Mónaco, con 2,33 dólares, lideran la lista de precios de la gasolina más altos del mundo. En esos lugares hay gran disponibilidad, pero el alto nivel de vida hace que el producto sea más caro.
Sin embargo, en el caso de Cuba, se trata de un mercado negro que aprovecha la ley de oferta y demanda para superar ampliamente la cifra de tres dólares por litro.
El youtuber cubano Víctor G, con más de 124.000 suscriptores, destaca en sus videos cómo la falta de combustible impacta otros sectores. La libreta de abastecimiento, pilar de la distribución racionada de alimentos, está prácticamente desabastecida. Los precios de productos agrícolas, como la zanahoria a 600 CUP la libra y la lechuga a 200 CUP, superan el salario mínimo de 2.100 CUP mensuales.
Además, el colapso del sistema monetario complica el acceso a divisas. El dólar, que en el mercado informal se cotiza a 300 pesos, es vendido por el gobierno a 120, sin lograr frenar el alza. Los cajeros automáticos frecuentemente están fuera de servicio, dejando a los ciudadanos sin acceso a su dinero.
La desigualdad se refleja en las Mipymes, que logran abastecerse a precios elevados gracias a la importación. Sin embargo, el gobierno busca controlar estas operaciones, limitando la venta mayorista de productos. Las telecomunicaciones tampoco escapan a la crisis: ETECSA, la única empresa del sector, prioriza la venta de líneas a turistas en dólares, dejando a los cubanos sin opciones.
La llegada de diciembre intensifica las tensiones. El mes festivo, tradicionalmente una fecha importante en la cultura cubana, se enfrenta a una ola de inseguridad y carencias. El aumento de robos en zonas como Centro Habana es una preocupación creciente, con muchos recurriendo al delito como única forma de sobrevivir. Las celebraciones de fin de año se ven eclipsadas por la incertidumbre económica.
Mercados como el agro de San Rafael presentan condiciones insalubres y precios inalcanzables para la mayoría. Hay poca carne disponible, pero nadie puede comprarla por su alto costo. Los muebles y electrodomésticos en tiendas estatales tienen precios desorbitados, muy por encima de los ingresos medios.
El fin de año de 2024 se perfila como uno de los más difíciles para Cuba en décadas, marcado por una inflación galopante, escasez de productos básicos y un descontento social creciente. La incertidumbre para 2025 aumenta, mientras los cubanos buscan formas de resistir en medio de una crisis que parece no tener fin.
Una de esas formas es el éxodo masivo que han protagonizado en los últimos dos años, particularmente hacia Estados Unidos. Sin embargo, la llegada de Donald Trump al poder desde el próximo 20 de enero promete frenar la inmigración irregular y también las vías legales como el parole humanitario y las citas para asilo por medio de CBP One.