
Una nueva dificultad llega para los cubanos de Matanzas, que estarán obligados a “reservar” viajes si quieren trasladarse entre provincias, además de que deberán tener buenos motivos para que se les garantice el viaje, pues también habrá prioridad en quiénes pueden moverse hacia el resto de Cuba.
En medio de la crisis energética y la aguda escasez de combustible, las autoridades de transporte en Matanzas anunciaron un nuevo mecanismo para autorizar viajes interprovinciales, que obligará a los ciudadanos a pasar por comisiones encargadas de evaluar y decidir quién puede trasladarse entre provincias.
La decisión forma parte del llamado “modo de emergencia” aplicado por el Ministerio de Transporte ante las dificultades energéticas y las limitaciones operativas que enfrenta el país.
El sistema elimina la posibilidad de acceder libremente a determinados pasajes y establece una clasificación de prioridades para definir qué personas podrán viajar.
Entre las causas consideradas de mayor urgencia aparecen consultas médicas, altas hospitalarias, fallecimientos de familiares directos y algunos eventos específicos. Otras situaciones, como trámites migratorios o determinadas necesidades laborales, quedaron ubicadas en un segundo nivel.
La medida llega en un momento en que el transporte público cubano atraviesa una de sus etapas más complejas de los últimos años. La escasez de combustible ha reducido considerablemente la disponibilidad de ómnibus y afectado servicios de traslado dentro y fuera de las provincias.
Viajar para atender a familiares mayores, acompañar a personas enfermas o simplemente trasladarse por motivos personales ha dejado de depender únicamente de la disponibilidad de transporte y ahora pasa por procesos administrativos adicionales.
La decisión también ha generado cuestionamientos por la forma en que determinadas necesidades quedan fuera de las categorías consideradas prioritarias.
En redes sociales, usuarios expresaron inconformidad al señalar que situaciones familiares frecuentes no aparecen contempladas dentro de las nuevas reglas.
La crisis de combustible que afecta al país ha provocado medidas similares durante los últimos meses. Cuba no tiene de dónde sacar petróleo, con México, su principal proveedor tras la caída de Venezuela abandonando los envíos en un 96%, lo que ha obligado a reducciones de rutas, suspensión de servicios y disminución del número de vehículos disponibles para el transporte público.
Las cifras muestran la magnitud del problema. Reportes anteriores indicaron una fuerte reducción en la cantidad de ómnibus estatales activos y una caída significativa del transporte de pasajeros en todo el país. En varias provincias, autoridades reconocieron afectaciones severas por la falta de combustible.
El escenario también ha incrementado la dependencia de alternativas privadas cuyos costos resultan inaccesibles para numerosos ciudadanos. Muchos cubanos han denunciado que los precios de algunos viajes superan ampliamente los ingresos mensuales promedio.
Las nuevas medidas reflejan además cómo la crisis económica y energética continúa ampliando sus efectos sobre la vida diaria. La escasez de combustible ya no solo afecta la movilidad o la frecuencia de los viajes; también condiciona cuándo una persona puede desplazarse, por qué motivo puede hacerlo y bajo qué circunstancias recibirá autorización.
Mientras las autoridades presentan estas decisiones como medidas temporales para enfrentar la emergencia, numerosos ciudadanos cuestionan que desplazarse dentro del propio país termine convertido en un trámite sujeto a evaluaciones y prioridades administrativas.
La situación que añade nuevas limitaciones a una población que ya enfrenta apagones, escasez y dificultades para cubrir necesidades básicas, todo cuanto el gobierno es incapaz de proveer satisfactoriamente, mientras se niega a abandonar el control totalitario del país.