
A través del canal digital Capricornio TV, dos hombres cubanos que viven en las calles del centro de Miami compartieron su realidad cotidiana, marcada por la falta de vivienda, el aislamiento familiar y las recientes medidas adoptadas por el gobierno de Florida para reubicar o detener a personas en esta situación.
Carlos, de 70 años, lleva dos décadas en Estados Unidos. Trabajó como pescador, pero la temporada de veda y el costo del alquiler le impiden mantener una residencia. “Tengo familia, pero cada quien tiene su mundo”, afirmó mientras preparaba su lugar de descanso en una acera. A pesar de su condición, conserva una tableta y un teléfono, elementos que, según cuenta, no le han sido robados gracias al respeto que ha ganado entre quienes lo rodean.
Explica que su residencia estadounidense venció en 2013 y, desde entonces, sobrevive en las calles. Su pensión apenas le alcanza para comida, cigarrillos y café. Rechaza ir a un albergue: “Prefiero una celda solo que dormir al lado de un enfermo mental o un adicto”, dijo, en referencia a las condiciones de los centros de acogida.
Robert Ruiz, también cubano, vive en la calle desde hace 23 años. Atribuye su situación a problemas legales surgidos tras cumplir una condena en Chicago. Sin papeles, asegura que no ha podido acceder a empleo formal. “No tengo hijos ni familia que sepa dónde estoy. Solo me tengo a mí y a Dios”, expresó. Ruiz sobrevive con ayuda de comedores públicos y camina hasta 70 millas al día en busca de servicios básicos.
Ambos criticaron la ley firmada por el gobernador Ron DeSantis, que permite arrestar a personas sin hogar que ocupen espacios públicos. Carlos opina que la medida no resuelve el problema si no se ofrecen alternativas reales: “No voy a un albergue, prefiero estar preso”. Robert la considera una estrategia de exclusión: “Me soltaron de prisión sin papeles, me dejaron aquí. Ahora quieren sacarnos de la calle sin ofrecernos nada”.
Los testimonios exponen la compleja red de factores que empujan a muchos inmigrantes cubanos a una vida precaria en el extranjero: falta de estatus legal, empleos inestables, deterioro de vínculos familiares y sistemas de asistencia que no logran cubrir sus necesidades. Ambos hombres concuerdan en que su mayor soporte es su fe religiosa y una convicción de que aún pueden aspirar a una vida más digna.
Ante la implementación de nuevas restricciones legales, muchos de ellos temen que su situación se agrave si no se les ofrece una solución habitacional efectiva.
porque no se portaron bien y estuvieron preso ustedes no sirven que los deporten para cuba