
La Policía Nacional Revolucionaria decomisó en Bauta, Artemisa, una carga de carne de res, langosta y pescado que era transportada en un microbús perteneciente a una Mipyme y que, según una publicación oficialista, tenía como destino el mercado informal de La Habana.
El operativo fue presentado por la propaganda oficialista por medio del perfil de Facebook Artemisa Noticias Cuba. Allí califican la incautación como un “golpe al comercio ilegal”.
La noticia llega en medio del fuerte malestar ciudadano por la escasez de alimentos y las restricciones que impiden al cubano común acceder a esos productos.
La publicación, vinculada al aparato oficial del Partido Comunista en Artemisa, aseguró que los ocupantes del vehículo intentaban evadir puntos de control de la PNR. Dicha conducta los volvió más sospechosos y se ejecutó el registro de la furgoneta.
Según la nota oficial, el chofer y el copiloto fueron identificados como Francisco Ernesto Martínez y Yannier Matos. A ambos se les calificó de “malhechores” y señaló que deberán responder ante la ley.
El vehículo intervenido fue una furgoneta FOTON T, con matrícula W008732, identificada con el texto “El Transportador”. De acuerdo con la versión oficial, en su interior se trasladaba una “gran cantidad” de carne de res, langostas y pescado, productos de alto valor en Cuba y casi inaccesibles para amplios sectores de la población.
La narrativa oficial sostuvo que este tipo de actividad “pone en riesgo la seguridad alimentaria, la economía y la salud del pueblo”. También presentó a los agentes de la PNR como “Héroes de Azul”, una expresión que desató burlas y rechazo entre varios usuarios en redes sociales, donde muchos cuestionaron el destino final de los alimentos decomisados.
La venta privada de carne de res está prohibida en Cuba por la Resolución 304/2023 del Ministerio de la Agricultura. En el caso de la langosta, su comercialización permanece reservada al monopolio estatal.
Estas restricciones contrastan con la presencia de esos productos en hoteles, tiendas en divisas y espacios vinculados al turismo o sectores privilegiados.
¿La policía se quedó con toda la carne para comérsela?
La reacción en redes sociales mostró una fuerte inconformidad. Varios usuarios señalaron que, aunque se trate de una venta informal, al menos esos alimentos podían llegar a algunas familias.
Otros cuestionaron que el Estado hable de “seguridad alimentaria” cuando la carne de res, la langosta y el pescado no forman parte de la dieta cotidiana de la mayoría de los cubanos.
Una usuaria escribió que, si esos productos estuvieran al alcance del pueblo, nadie tendría que revenderlos. Otro comentario afirmó que “el único país del mundo que considera ilegal comer carne de res es Cuba”, en referencia al control estatal sobre un alimento que durante décadas ha estado asociado a prohibiciones, sanciones y vigilancia.
También hubo mensajes cargados de ironía. Algunos internautas preguntaron hacia dónde serían llevados los productos incautados y sugirieron que no terminarían en hospitales, escuelas o círculos infantiles.
Otros insinuaron que podrían ser consumidos por policías o dirigentes, una sospecha recurrente en un país donde los decomisos rara vez se explican con transparencia.