
Una de las consecuencias de la creciente inflación en Cuba es la falta de dinero en efectivo, pues ni los propios bancos estatales tienen papel moneda para abastecer a los cajeros automáticos. Un médico cubano de Baracoa declaró al telecentro oficialista local que lleva casi 10 días en una cola para sacar dinero desde que le depositaron su salario en la tarjeta magnética.
“Yo soy médico y me depositaron mi salario el día 8 de junio. Todavía no he podido cobrar porque hay mucha aglomeración de personas. No hay dinero en el único cajero de aquí. Hacia aquí viene todo el mundo, incluido los discapacitados y jubilados, entonces muy difícil uno cobrar”, comentó el ciudadano ante las cámaras de Solvisión.
El propio telecentro admite que el déficit de efectivo es un problema que lleva meses agudizándose. De acuerdo con funcionarios del Banco de Crédito y Comercio (Bandec), el dinero que han recibido desde el Banco Central de Cuba (BCC) en La Habana son billetes de denominaciones altas que lo deben utilizar para garantizar el pago de salario. Entonces, con las otras denominaciones, de 100 y 200 CUP, recargan los cajeros, pero es insuficiente.
Sobre la rotura de los demás cajeros, la funcionaria estatal explica que hasta el momento no hay perspectivas de mejoría, pues requieren piezas de repuesto que son difíciles de conseguir en Cuba.
Una de las estrategias que tomarán en cargar el efectivo disponible en dos momentos, uno por la mañana y otro por la tarde. La racionalización es una medida que siempre toman los burócratas comunistas para dar una falsa idea de abundancia. Con ello, esperan que se disminuyan las colas todo el día. Pero es muy probable que en lugar de una sola cola hasta agotar el dinero, se creen dos filas diarias.
Imprimir billetes es un proceso costoso, y dada la devaluación del peso cubano, en la actualidad el costo de generar el papel moneda en impresoras en el extranjero vale más que el propio valor del billete. Este es un fenómeno económico extremadamente destructivo, que puede llevar a una economía al colapso.
En casos extremos de hiperinflación, los gobiernos optan por imprimir billetes de más alta denominación o migrar hacia transacciones digitales apoyados en las nuevas tecnologías. En el caso de Cuba, mediante aplicaciones como EnZona y Transfermóvil.
Sin embargo, a menudo ocurre que la moneda nacional se vuelve prácticamente inútil y la economía se dolariza de facto. El tipo de cambio entre el peso cubano y el dólar estadounidense (USD), que rompió esta semana la barrera de los 200 CUP por USD, es un claro ejemplo de lo anterior.