
Más de dos semanas después del paso del huracán Melissa, los habitantes del poblado Grito de Yara, en el municipio de Río Cauto, provincia de Granma, continúan sin acceso a electricidad ni agua potable, una muestra más del abandono estatal en momentos de extrema vulnerabilidad.
El activista José Díaz Silva, líder del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR), dio a conocer en Facebook la dura realidad del lugar. Las imágenes y los testimonios que compartió muestran las precarias condiciones en las que intentan sobrevivir las familias afectadas.
Según explicó, los vecinos “están viviendo una situación desesperada. Llevan más de 14 días sin electricidad y sin agua potable. No tienen cómo cocinar ni cómo alumbrarse”. Muchos deben acudir al policlínico local para cargar sus teléfonos o tener unos minutos de luz, ya que en sus hogares no cuentan con ninguna fuente de energía.
Tampoco han llegado las donaciones que varios países y Naciones Unidas han enviado al gobierno cubano para asistir a los damnificados por el huracán: “Lo poco que han recibido en las bodegas es una sola libra de arroz por persona, mientras las autoridades permanecen indiferentes ante el sufrimiento del pueblo”.
La crisis se suma a problemas previos, que incluyen el desabastecimiento de medicamentos. Una de las vecinas relató la gravedad de la situación: “Tengo a mi niño enfermo y no tengo medicamentos. En el policlínico tampoco hay nada. Ayer domingo, un hombre murió a las 5 de la madrugada y a las 3 de la tarde todavía estaba su cuerpo allí porque no había carro para llevárselo”.
El opositor añadió que muchas familias ya agotaron la leña y el carbón para cocinar, y pidió ayuda urgente en agua potable, alimentos y medicamentos. También responsabilizó a la apertura de las compuertas de la presa Cauto el Paso de haber agravado la tragedia, pues “las inundaciones destruyeron viviendas, cosechas y pertenencias”.
La denuncia coincide con la reciente visita del mandatario Miguel Díaz-Canel a zonas del oriente cubano, donde aseguró que “nadie quedará desamparado”. Sin embargo, los testimonios locales desmienten ese discurso. En varias comunidades de Granma, los damnificados aseguran que continúan sin recibir atención y que las escasas ayudas oficiales se concentran en las cabeceras municipales.
En Santiago de Cuba la situación no es más favorable. La Empresa Eléctrica informó ayer lunes, 10 de noviembre, que apenas el 34,01% de sus clientes cuenta con servicio a 15 días del paso del huracán Melissa. La entidad reconoció que persisten severos daños en varios municipios santiagueros, mientras continúan las labores de recuperación.