
Miguel Díaz-Canel amenaza a Estados Unidos con ir a la guerra en varias entrevistas internacionales recientes. El dictador cubano eleva el tono mientras la isla vive su peor crisis en décadas.
Díaz-Canel ofreció una entrevista este martes a una cadena brasileña y lanzó nuevas advertencias militares al mundo. Tras analizar las últimas entrevistas otorgadas, hay un patrón en el comportamiento de “Limonardo” en las últimas semanas.
Mientras Cuba acumula apagones de casi 24 horas, hospitales paralizados y familias cocinando con leña y carbón, el dictador recorre estudios de televisión internacionales anunciando que su país está listo para la guerra. La prioridad no es resolver la crisis. Es sostener el relato.
Disposición al combate disfrazada de pacifismo
En entrevistas recientes con la NBC estadounidense y con el programa brasileño Opera Mundi, el “Puesto a dedo” repitió una misma fórmula con leves variaciones. Cuba es un país de paz, dijo. Pero si Washington decide atacar, la respuesta estará lista.
Una vez más, esta marioneta sin poder amenaza a EEUU con ir a la guerra y se esconde tras el envoltorio semántico de quien dice no querer el conflicto. Sin embargo, lo anuncia de todas las formas a su alcance. Se puede decir más claro, pero no más alto.
En la entrevista con NBC, afirmó estar dispuesto a dar la vida por la Revolución. Dijo no tener miedo y que una agresión tendría costos para ambos países. Este martes en Brasil, fue más directo: “Nosotros tenemos que prepararnos para que no haya sorpresa ni derrota”.
El contexto que el régimen cubano no menciona
Esas declaraciones no surgieron en el vacío. En enero de este año, el gobierno de Trump emitió una orden ejecutiva para impedir el envío de petróleo a Cuba, justificándola con el argumento de que la isla “constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional” de EEUU.
Venezuela, que era el principal proveedor de combustible de la Isla, dejó de serlo tras la captura de Nicolás Maduro. México y otros países también redujeron sus envíos ante la amenaza de aranceles adicionales.
El resultado es una Cuba en caída libre energética. Los apagones son cada vez más prolongados, los hospitales están paralizados, el transporte de alimentos se ha visto gravemente afectado y los cacerolazos están a la orden del día. Es en ese escenario donde Díaz-Canel decide que el momento es oportuno para hablar de guerra.
La retórica de siempre amplificada
El mandatario también declaró que “Cuba no es un Estado fallido, Cuba es un Estado cercado”, una frase que circuló ampliamente en medios oficialistas. El argumento es conocido: todos los problemas vienen de afuera, ninguno de la gestión interna.
El bloqueo existe y tiene consecuencias reales, pero usarlo como explicación total de una crisis que incluye décadas de mala administración es una operación política, no un análisis honesto.
En el Coloquio Patria, Díaz-Canel advirtió que “todos los días hay una amenaza de invasión” y llamó a desmontar lo que calificó como operaciones de desinformación del enemigo. El auditorio, compuesto por aliados mediáticos internacionales, aplaudió de pie.
Presos políticos y elecciones: las preguntas que se esquivaron
En la entrevista con la NBC, la periodista Kristen Welker le preguntó por las condiciones que Washington ha planteado para normalizar relaciones:
- Reconocimiento de la prensa libre
- Liberación de presos políticos
- Celebración de elecciones competitivas.
La respuesta de Díaz-Canel fue breve y contundente: nadie le ha planteado formalmente esos puntos, y el orden interno cubano no es negociable con ningún gobierno extranjero.
Es decir: Díaz-Canel amenaza a EEUU con ir a la guerra, pero no acepta hablar de los más de mil presos políticos que permanecen en cárceles cubanas. La soberanía, en la versión del régimen, incluye el derecho a encarcelar disidentes sin que nadie lo cuestione desde afuera.
Un régimen que habla de guerra porque no puede hablar de soluciones
Lo que queda claro tras este ciclo de entrevistas internacionales es que el “Sin Casa” amenaza a EEUU con ir a la guerra porque ese discurso le resulta más manejable que explicar por qué Cuba no tiene luz, ni combustible, ni medicamentos. La retórica bélica moviliza lealtades, desplaza responsabilidades y genera titulares favorables en los medios aliados.
Mientras tanto, millones de familias en la Isla esperan que vuelva la electricidad para poder calentar la comida de sus hijos. O que aparezca un saco de carbón que cuesta lo mismo que el sueldo de un mes para poder cocinar. Esa imagen no apareció en ninguna de las entrevistas del marido de La Machi.
JAJAJAJAJAJJJJJJ PREPARATE, DIAS CONTADOS