
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, emprendió un nuevo viaje internacional, esta vez hacia Bielorrusia, desatando una ola de críticas en las redes sociales por la situación crítica que enfrenta Cuba.
La visita, anunciada como parte de una agenda diplomática que incluye una reunión con el Consejo Supremo Económico Euroasiático y visitas a empresas del sector biofarmacéutico y agrícola, ha sido recibida con indignación por muchos ciudadanos cubanos.
El mandatario designado por Raúl Castro en 2018 siempre viaja acompañado de su esposa Lis Cuesta, quien no se reconoce como “primera dama”, pero no se pierde una salida al extranjero.
Su más reciente viaje internacional fue a Rusia el pasado mes de mayo, donde también fueron recibidos por el presidente Vladímir Putin. Dicho viaje tuvo lugar en un contexto diplomático de efemérides, como el 65 aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Ahora, el primer secretario del Partido Comunista explicó a su “querido pueblo” que “estamos saliendo a Bielorrusia para realizar visita oficial y participar en reunión del Consejo Supremo Económico Euroasiático. Visitaremos también empresas biofarmacéuticas y del sector agrícola. Larga historia de cooperación y amistad nos unen a esa hermana nación”.
Sin embargo, lo que ha generado una gran cantidad de críticas no es el contenido de los viajes en sí, sino la percepción de que el gobierno cubano está más enfocado en mantener relaciones internacionales que en resolver los problemas internos urgentes que afectan a la población.
Los apagones prolongados, la escasez de alimentos, medicamentos y otros servicios básicos son solo algunos de los problemas que los ciudadanos aseguran que el gobierno no ha abordado de manera efectiva.
“Lo que necesita este pueblo es tener ELECTRICIDAD, AGUA, MEDICAMENTOS, ALIMENTOS, ASEO, y todo lo que de verdad falta”, expresó una cubana, Niurka Pérez, quien aprovechó las redes sociales para hacerle un llamado al presidente a aprovechar su viaje para resolver el tema de la electricidad, un problema que ha afectado a millones de cubanos.
Las críticas también apuntan a una desconexión entre el gobierno y la realidad que viven los ciudadanos. Maritza Arrojo Veitía, otra cubana, se refirió a los viajes del presidente como una forma de “pasear”, ironizando sobre la falta de acciones concretas para mitigar la crisis. Mientras tanto, Arleis Ruiz expresó su preocupación por el deterioro social y económico de la isla, al afirmar que Cuba está “pasando por una situación bien cruda”.
Melvis Escobar Rodríguez, en una crítica directa al presidente, comparó sus viajes con el comportamiento de “alcohólicos que celebran todo”, sugiriendo que el mandatario usa estos viajes como una forma de evadir la realidad de la grave crisis interna. Las opiniones de estos y otros ciudadanos reflejan una creciente desconfianza hacia el liderazgo de Díaz-Canel, quien es percibido por muchos como ajeno a las necesidades urgentes del pueblo.
En un contexto de creciente frustración, algunos cubanos incluso han expresado su deseo de que Díaz-Canel no regrese a Cuba. Roger Manuel Peña Rodríguez lamentó que “Cuba muere cada día peor” y destacó la falta de respuestas claras y eficaces por parte del gobierno ante la situación actual.
Por su parte, Armando Silvio Rodríguez expresó que sería preferible que el presidente “decidiera quedarse allá y no regresar jamás”, reflejando el malestar generalizado con la gestión del gobierno.
Yoiri Daud resumió el sentimiento de muchos cuando dijo: “el pueblo no lo quiere, ni a usted ni a todos sus acólitos”, haciendo hincapié en el rechazo generalizado a las políticas del régimen y la creciente desconexión entre los líderes y la realidad cotidiana de los cubanos.