
Documentos del Departamento de Estado de Estados Unidos desclasificados en 2026 revelan que un programa financiado en 2006 para ampliar las transmisiones de Radio República hacia Cuba contemplaba expresamente el costo eléctrico que tendría para el régimen intentar bloquear las señales.
El expediente, identificado como F-2011-25258, fue obtenido mediante la Ley de Libertad de Información (FOIA) tras una solicitud presentada en 2011 por el periodista Tracey Eaton. Los papeles llevan fecha de desclasificación del 31 de agosto de 2026 y describen un proyecto de un año y 750.000 dólares ejecutado por el International Republican Institute (IRI) con el Directorio Democrático Cubano como subbeneficiario.
La investigación publicada por Eaton, que enlaza los documentos desclasificados, identifica al centro transmisor de Issoudun, en Francia, como una de las piezas del sistema empleado para hacer llegar la programación a la Isla.
El plan buscaba multiplicar las señales que Cuba debía interferir
La propuesta partía de una debilidad concreta: la capacidad limitada del régimen cubano para interferir simultáneamente múltiples frecuencias. El objetivo declarado era “romper el bloqueo informativo” mediante transmisiones adicionales de onda corta y AM y conseguir que Radio República pudiera escucharse de forma regular en La Habana y en las entonces 14 provincias del país.
Los diseñadores señalaban que buena parte de los equipos de interferencia estaban concentrados alrededor de La Habana. Si aumentaban las frecuencias y plataformas de transmisión, sostenían, las autoridades cubanas tendrían que desplegar más transmisores y antenas, algunos de mayor tamaño, además de entrenar personal y modificar sus tácticas de bloqueo.
Según Eaton, el contenido producido en Miami era enviado por satélite a Issoudun y retransmitido desde Francia hacia Cuba. El uso del centro francés también permitía evitar limitaciones regulatorias que habrían afectado transmisiones realizadas desde Florida. Registros técnicos de onda corta todavía ubican en 2026 a Radio República transmitiendo desde Issoudun en 9490 kHz, con una potencia registrada de 150 kW y orientación hacia el Caribe.
El Directorio Democrático ya tenía experiencia en este tipo de operaciones. Los propios documentos sitúan el comienzo de las transmisiones de Radio República en agosto de 2005 con apoyo de programas financiados por el Departamento de Estado y la National Endowment for Democracy. Periódico Cubano ha informado anteriormente sobre el financiamiento federal recibido por el Directorio Democrático a lo largo de los años.
El programa formaba parte de una estructura mucho mayor de asistencia estadounidense para promover cambios democráticos en Cuba. La Oficina de Responsabilidad Gubernamental de EEUU (GAO) calculó en noviembre de 2006 que el Departamento de Estado y USAID habían concedido 74 millones de dólares para ese propósito entre 1996 y 2005, aunque también cuestionó deficiencias en la supervisión de algunos fondos.
La interferencia también era vista como una presión sobre la red eléctrica
El punto más llamativo aparece en la explicación de cómo respondería La Habana. El documento sostiene que la interferencia conjunta de las señales drenaba electricidad necesaria para iluminación y otros usos. A continuación, plantea que cuantos más transmisores de onda corta, AM y FM estuvieran activos, más difícil sería bloquearlos todos, no solo por razones técnicas, sino también políticas.
La referencia política era explícita: el racionamiento eléctrico ya había generado amplio descontento durante el verano anterior. Esa preocupación no era teórica. Un estudio posterior del Banco Mundial contabilizó 224 días con apagones superiores a 100 MW en Cuba durante 2005, en medio de una infraestructura envejecida y frecuentes fallas de generación.
Esto no significa que los documentos demuestren que las transmisiones estadounidenses provocaran apagones nacionales. El expediente no aporta mediciones del consumo de los equipos de interferencia ni cuantifica cuánto representaban dentro de la demanda eléctrica cubana. Lo que sí confirma es que quienes diseñaron el programa conocían ese costo energético y lo incorporaron expresamente a su cálculo estratégico.
El contexto actual hace más sensible la revelación
La desclasificación llega cuando el sistema eléctrico cubano atraviesa una crisis mucho más profunda que la de 2006. Solo este año, Periódico Cubano ha documentado repetidos colapsos totales del Sistema Electroenergético Nacional, apagones de más de 20 horas en provincias orientales y protestas ciudadanas provocadas por los cortes prolongados.
También ha aumentado la disputa sobre los recursos disponibles para recuperar la infraestructura, incluida la polémica por los fondos atribuidos a GAESA mientras persiste la crisis energética.
Radio República no era una operación desconocida en 2006. Un informe público del propio Departamento de Estado de ese año incluso citó al disidente Héctor Palacios describiendo cómo había logrado escucharla desde prisión.
Lo que permaneció oculto durante dos décadas fue el detalle operativo del programa y, sobre todo, que sus diseñadores consideraban la interferencia cubana no solo un obstáculo técnico, sino también una carga adicional sobre un sistema eléctrico sometido a racionamientos.