
La minera canadiense Sherritt obtuvo una licencia estadounidense para abastecer de combustible y azufre sus operaciones de níquel en Cuba, paralizadas desde mayo. La autorización abre una vía hacia la reactivación de la mina de Moa, pero no permite todavía reiniciar los trabajos, que dependen de un segundo permiso de emergencia.
La compañía informó este martes que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, concedió la licencia en coordinación con Gillon Capital LLC.
El permiso autoriza la venta, transporte, exportación, entrega y pago de combustible, fueloil y azufre destinados a Moa Nickel. Su alcance comprende los servicios necesarios para completar esas operaciones, un aspecto relevante para organizar los suministros y canalizar los pagos vinculados con la actividad minera.
Según Sherritt, la autorización cubre tanto a la empresa como al proveedor de combustible y a quienes actúen en su nombre. Entre ellos figuran bancos, operadores de buques, aseguradoras y otros prestadores de servicios auxiliares necesarios para realizar los envíos.
La minera indicó que está ultimando el primer despacho de combustible, previsto para el cuarto trimestre de 2026. Sin embargo, aclaró que esta autorización constituye apenas la primera de varias licencias de emergencia necesarias.
El reinicio continúa condicionado a una segunda licencia de la OFAC, cuyo contenido la compañía no detalló. Sherritt aseguró que mantiene el trabajo conjunto con Gillon Capital para avanzar en el proceso. También precisó que la eventual compra de una participación mayoritaria requeriría otras autorizaciones, por lo que la operación empresarial permanece sin concluir.
Otro componente del anuncio es un acuerdo de consentimiento provisional con Moa Bay Mining Co., titular de una reclamación certificada relacionada con Moa Nickel bajo el Título III de la Ley Helms-Burton. Esa entidad aceptó los envíos temporales de combustible a cambio de tarifas pagaderas por Sherritt o en su nombre.
Moa Bay Mining Co. también se comprometió a no presentar reclamaciones relacionadas con esos suministros autorizados. Pese al avance, Sherritt advirtió que continúa trabajando con liquidez restringida.
La empresa reconoció una incertidumbre material que podría generar dudas significativas sobre su capacidad para mantenerse en funcionamiento. Las autorizaciones llegan, por tanto, mientras intenta asegurar suministros, atender sus dificultades financieras y negociar la entrada de un inversor mayoritario.
El gobierno cubano posee aproximadamente la mitad de las empresas conjuntas con Sherritt y le adeuda más de 200 millones de dólares. Su participación añade otra instancia de negociación a cualquier cambio empresarial.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, no expresó objeciones a la posible compra por Gillon Capital, aunque señaló que el reinicio exigiría conversaciones sobre combustible, repuestos y pagos por exportaciones e insumos.