
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo un encuentro de vital importancia para la industria tecnológica del país. En la Casa Blanca, el mandatario conversó con representantes de las compañías más influyentes del sector, como Apple, Meta, Google, Microsoft, Oracle y OpenAI.
Según Reuters, los empresarios y el mandatario hablaron sobre el futuro estratégico del país en medio de una transformación global impulsada por la inteligencia artificial (IA), la competencia con China y la política arancelaria.
En la mesa estuvieron presentes figuras como Tim Cook (Apple), Mark Zuckerberg (Meta), Sundar Pichai (Alphabet), Sergey Brin (Google), Sam Altman (OpenAI), Satya Nadella y Bill Gates (Microsoft), Safra Catz (Oracle) y Lisa Su (AMD).
Acompañado de Melania Trump como anfitriona, el presidente resaltó el papel clave que estas empresas juegan en el futuro de la economía estadounidense y en el liderazgo global en tecnología. En un contexto de creciente tensión geopolítica y de estrictos aranceles a las importaciones, Trump instó a los ejecutivos a reforzar su inversión local y a colaborar con la innovación estadounidense.
El mandatario subrayó la necesidad de un impulso a la fabricación nacional y el desarrollo autónomo en sectores clave, en especial en el campo de la IA, que considera esencial para mantener la competitividad de EEUU frente a China.
Un tema crucial abordado durante la reunión fue la capacidad energética requerida para sostener el crecimiento de los centros de datos, infraestructura imprescindible para alimentar los modelos de IA y garantizar la supremacía tecnológica estadounidense.
En este sentido, el mandatario expresó su preocupación por la demanda de energía necesaria para estos desarrollos, así como por la dependencia de proveedores extranjeros que podría poner en peligro el avance del país.
Uno de los anuncios más significativos de la jornada fue el compromiso de Meta de invertir al menos 600.000 millones de dólares para la realización de proyectos tecnológicos en territorio estadounidense hasta 2028.
Por su parte, Tim Cook, CEO de Apple, también confirmó una inversión adicional de 100.000 millones de USD, consolidando una inversión total de 600.000 millones de USD para impulsar la fabricación local y afrontar los efectos de la nueva política arancelaria sobre semiconductores.
Trump celebró estas cifras y reiteró que el gobierno eximirá de nuevos aranceles a aquellas compañías que se comprometan a invertir y producir dentro de EEUU. Asimismo, celebró que estos planes garantizan la autonomía tecnológica del país y contrarrestan la dependencia de proveedores extranjeros.
Respecto al tema de aranceles, el presidente enfatizó el impuesto a los semiconductores, reiterando su intención de imponer un arancel del 100% a las importaciones de estos componentes, como una estrategia para forzar la relocalización de la producción tecnológica y recuperar el control de la cadena de valor digital.
Este enfoque fue interpretado por muchos como un intento de blindar la economía estadounidense frente a la creciente competencia tecnológica de China y los riesgos derivados de la volatilidad de los suministros internacionales.
La ausencia más destacada fue la de Elon Musk, quien informó en su cuenta de X que no podría asistir y que alguien lo representaría en el encuentro. Cabe recordar que el dueño de SpaceX fue parte del gabinete de Trump, pero recientes desacuerdos han provocado un distanciamiento entre ambos.